Influenza: ¡135 muertos!

En 2009, con 83 decesos, se enfrentó a la emergencia con medidas radicales.

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Martín Moreno 28/01/2014 00:00
Influenza:  ¡135 muertos!

Es inaceptable y hasta inhumano: van… ¡135 mexicanos muertos por la influenza!, y el gobierno federal se niega a declarar la alerta sanitaria. Deberían saber que en 2009, con 83 decesos, se enfrentó a la emergencia con medidas urgentes y radicales, sí, pero que frenaron la ola de fallecimientos por la enfermedad.

Si hace casi cinco años, con menor número de muertes, se decretó la emergencia epidemiológica ante el virus AH1N1, hoy, ¿por qué se resiste a declararse la alerta? La respuesta es: por motivos políticos.

La ecuación indigna: negar la alerta sanitaria mientras decenas de mexicanos mueren a diario en tan sólo 26 días de 2014 para no empañar la imagen del país, del gobierno o de quienes lo encabezan, es —como decía el admirado José Saramago— mitad indiferencia mitad ruindad.

Ciudadanos fallecen por una enfermedad, y nadie mueve un dedo. La respuesta oficial ha sido la misma que se le ha dado a la violencia: bla, bla, bla

Y no es percepción. Ni se necesita ser médico o especialista para detectar la gravedad de la situación. Allí están las cifras y los hechos:

La propia Secretaría de Salud confirma que en sólo una semana pasaron de 32 a 135 los fallecidos por la influenza (hasta la hora de entrega de esta columna), mientras los contagios se triplicaron de 556 a mil 517, de los cuales mil 261 corresponden al tipo AH1N1.

Los estados con más casos confirmados son BC, Distrito Federal, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco y Nuevo León.

Baja California: 21 muertos por la influenza.

DF y Jalisco: 13 fallecidos, respectivamente.

Hidalgo: 12 decesos. Hay suspensión de clases.

Tlaxcala: cuatro muertos.

En Guadalajara, el Arzobispado autorizó que los feligreses no se den “el saludo de la paz” acostumbrado, para evitar contagios.

Cifras oficiales estiman que podrían aumentar hasta en 30% los casos de influenza.

A pesar de los 135 muertos y del pronóstico de que repuntarán los casos de AH1N1 en los próximos días, ¿cuál ha sido la respuesta de las autoridades de salud?

Mediante su cuenta de Twitter —la funcionaria no creyó necesario darle más importancia a la muerte de 135 personas que 140 caracteres por esta vía, en un lance que podría costarle caro— la secretaria de Salud federal, una señora de nombre Mercedes Juan, mensajeó: “No hay razón que justifique emitir una alerta en el país por los contagios y defunciones a causa de la influenza AH1N1 en esta temporada invernal”. OK.

“No tenemos elementos objetivos epidemiológicos para decir que estamos en una situación distinta de lo que se esperaba en esta temporada de influenza con predominio de AH1N1; no hay motivo para un alertamiento o toma de medidas extraordinarias”, dijo el subsecretario de Salud federal, Pablo Kuri Morales.

“No hay alerta epidemiológica. No se justifica vacunación masiva (¿?). No se justifican filtros sanitarios. Estamos en una situación de normalidad y tranquilidad respecto a la temporada de enfermedades respiratorias”, asegura el secretario de Salud capitalino, Armando Ahued.

¿Qué les dirían, de frente, las familias de los 135 muertos por la influenza AH1N1? ¿Adónde mandarían a los funcionarios?

¿Cómo que “no hay razón” para emitir una alerta? ¿Así clasifica la Ssa a los mexicanos muertos: como simples razones sin alma, vida ni corazón?

¿Cómo que no hay elementos para decretar la emergencia sanitaria? ¿Acaso los fallecidos eran hologramas?

¿Y cómo, así que estamos ante una situación de “normalidad y tranquilidad”? ¿Acaso es normal que mueran 135 ciudadanos por una enfermedad y sus familias deben estar tranquilas?

Las respuestas de las autoridades se quedan cortas ante una realidad innegable: paralelos al discurso oficial, los muertos y el repunte de casos exhiben la indolencia gubernamental ante la muerte de mexicanos.

¿Qué le queda a los ciudadanos, que son responsables directos de su salud? Vacunarse. Esa es su obligación.

Vacunarse ante la influenza AH1N1.

Y también vacunarse ante la insensibilidad oficial.

ARCHIVO CONFIDENCIAL

PERIODISTAS. Miguel Ángel Guzmán Garduño se llamaba el comunicador asesinado en Chilpancingo, Guerrero, que escribía columnas de opinión en el diario Vértice. Fue ejecutado a la puerta de su casa. Con Miguel Ángel van 88 periodistas asesinados en México desde el año 2000. Y en Oaxaca, lo insólito e inaceptable: la conductora radiofónica en La Voz de la Noticia, Sofía Valdivia, quien en su cuenta de Twitter reveló el pasado 14 de enero la reaparición de un grupo del crimen organizado que regaló cobijas a indigentes, fue notificada por la PGR que la investiga… ¡Por el delito de delincuencia organizada o lo que resulte! Todo, por ese tuit ¿Qué tal? El periodismo bajo fuego.

                Twitter: @_martinmoreno

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