Michoacán: desaparecen Poderes

El nuevo comisionado nombró al procurador de Justicia y al secretario de Seguridad

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Martín Moreno 17/01/2014 00:00
Michoacán: desaparecen Poderes

Michoacán tiene comisionado y se llama Alfredo Castillo, con poderes para tomar decisiones políticas, sociales, económicas y de seguridad pública en el estado. Desde el centro se hace a un lado a Fausto Vallejo, en un interinato emergente que es la apuesta de Peña Nieto para intentar resolver el vacío de autoridad.

Hay en Michoacán, en la praxis política, una virtual desaparición de Poderes.

Por supuesto que crear a la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral en Michoacán —sí, otra comisión más— no es garantía de que la entidad será rescatada. Los conflictos no se resuelven por decreto. Se cae en la práctica del salinismo: a un problema, una comisión. Lo vimos con los casos Colosio y Chiapas.

Castillo, desde siempre, ha sido cercano a Peña Nieto. De su paso como procurador de Justicia del Estado de México a sus misiones como apagafuegos de la explosión en las oficinas centrales en Pemex, del caso Elba Esther y luego enviado a la Procuraduría Federal del Consumidor, ante el rechazo de Murillo Karam a mantenerlo en la PGR.

Pero Castillo ayer inició con una declaración poco clara. Al intentar explicar en un programa radiofónico lo que ocurría en Michoacán, dijo que “es un mito lo de los Zetas”. ¿Cómo así? ¿Los Zetas son un mito? ¿Heriberto Lazcano nunca existió? ¿La venta de drogas, extorsión y secuestros patrocinados por ese grupo criminal, son mitos geniales?

Castillo llega a Michoacán con la bendición presidencial y con suprapoderes, relegando a Vallejo a una especie de vicegobernador, rebasado por los hechos y por su enfermedad. Es, en la praxis política, una desaparición de Poderes, aunque se niegue.

El enviado del Presidente asume, por lo pronto, dos decisiones clave: nombrar al procurador de Justicia y al secretario de Seguridad Pública, facultades que antes eran del gobernador Vallejo. ¿Alguna duda de quién mandará en el estado?

Sin embargo, el respaldo presidencial ya no es garantía de que se solucione un conflicto estatal. Y el caso de Michoacán es complejo. No se solucionará con decretos o con emisarios especiales.

Allí está el certero diagnóstico que hace el CIDAC, encabezado por el doctor Luis Rubio:

“Michoacán tiene un problema fundamental: la falta de un objetivo claro por parte del gobierno estatal y federal frente a la violencia y el resquebrajamiento institucional. Lo que es más, ni siquiera parece haber un diagnóstico bien definido ni mucho menos una estrategia para atacar las causas del fenómeno… a juzgar por el nombramiento de un Comisionado Federal, todo indica que el gobierno asume que el problema de esencia es ausencia de estructura de gobierno.”

Tiene razón el CIDAC: el vacío de autoridad ha permeado desde el inicio del gobierno del priista Vallejo.

Y mucho cuidado deberá tener el gobierno federal con la decisión de enviar a un político con el perfil de Castillo, a una entidad con alta violencia. Por lo pronto, se hizo a un lado al Congreso local en la toma de decisiones. El gobernador y los diputados priistas podrán ser súbditos del Presidente, pero no los de oposición.

“No hemos sido notificados siquiera del convenio signado entre el gobierno estatal y la Federación”, asegura el diputado del PRD, Fidel Calderón.

Desplazando Poderes es la apuesta del gobierno en Michoacán. “Hace nueve meses vino Osorio Chong, anunció programas y no pasó nada… estamos preocupados porque la Federación está haciendo anuncios mediáticos, que tienen poca efectividad”, dice el diputado Alfonso Martínez
Alcázar
, presidente del Congreso local.

Y en esto último hay una realidad innegable: el caso Michoacán, que inicialmente había sido encomendado directamente al secretario de Gobernación, hoy es retomado por Los Pinos. Se quiera o no, Osorio Chong —quién el uno de agosto de 2013 prometió recorrer Michoacán “municipio por municipio, comunidad por comunidad, y no lo pudo hacer—, ha sido desplazado con el nombramiento de Castillo, como director responsable de la pacificación en la entidad. Y eso contará en los meses venideros.

¿Cuál es la postura de las guardias comunitarias aparentemente enfrentadas al Ejército y a policías federales, pero en el fondo arropadas por el propio gobierno? De reto. De desafío.

“Queremos resultados. Concretamente, la captura de Nazario Moreno, El Chayo, y de Servando Gómez, La Tuta, ordena Estanislao Beltrán, vocero de las autodefensas michoacanas. ¿Qué tal?

Michoacán y la tragedia.

                Twitter: @_martinmoreno

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