No es la reforma…es el gobierno

El Estado mexicano ha mostrado incapacidad regulatoria.

COMPARTIR 
Martín Moreno 10/12/2013 00:00
No es la reforma…es el gobierno

En medio de protestas crecientes, tomas de tribuna, un Senado cercado y más diatribas que discusiones útiles y de fondo, la Reforma Energética quedaría aprobada bajo un riesgo mayor: podrá ser la que necesita Pemex y el país, pero nada garantiza que el gobierno la aplique con eficacia, transparencia y honestidad.

Y no es percepción: el informe de Transparencia Internacional (TI) divulgado la semana pasada ubica a México en el grupo de los países más corruptos, ocupando la posición 106 de 177 a nivel mundial con 34 puntos, al nivel de Gabón y Níger. Para darnos una idea: las naciones más corruptas del globo son Afganistán, Corea del Norte y Somalia, con ocho puntos. Así nos ven en el mundo.

El escenario preocupa: el Senado podrá aprobar la mejor Reforma Energética, pero sin una regulación eficaz y estricta hacia las empresas privadas nacionales y extranjeras, sin la transparencia que ya se hace imprescindible en Pemex, y sin la honestidad que requiere cualquier reglamentación, la reforma fracasará sin duda.

No es solamente la reforma. Es el gobierno que la aplica.

Y, hasta hoy, el Estado mexicano ha mostrado incapacidad regulatoria. Eso es innegable. ¿Cómo confiar en que la reforma petrolera será la excepción?

¿Cómo confiar en que la reforma sea eficaz, cuando será manejada en un país anclado entre los más corruptos del mundo?

¿Cómo confiar en una reforma, mientras los contratos se manejan sin transparencia y con favoritismos?

¿Cómo confiar en una reforma que mantiene intocable a un sindicato voraz, corrupto y que devora miles de millones de pesos sin ninguna regulación?

PRI y PAN aprobarán la Reforma Energética, sin duda, así como PRI y PRD avalaron la miscelánea fiscal —como lo adelantamos en esta columna desde el pasado 18 de octubre bajo el título El PRI los chamaqueó—, bajo dos premisas.

Primera: se necesita, indudablemente, una Reforma Energética.

Segunda: ¿realmente se regalará el petróleo a empresas privadas nacionales y extranjeras?

Cuidado: no desestimemos la advertencia de Lorenzo Meyer cuando alerta: “Los petroleros van a lo suyo, y lo suyo no es desarrollar a México, sino maximizar sus utilidades”.

Las empresas petroleras no tienen por qué preocuparse por el bienestar de México o de cualquier otro país. Ellas al negocio: a sacar petróleo y a obtener ganancias. Y punto.

Que nadie se diga sorprendido. Esa es su labor. Damas de caridad no son.

Y más allá de cambios constitucionales, leyes secundarias o letra chiquita, el entorno que rodea a la discusión petrolera ha ido de lo simplista a lo ridículo.

Si bien en el Senado hemos escuchado desde desfiguros verbales como el de Layda Sansores —“si quieren realmente que haya una privatización a fondo, vayan y privaticen a la puta madre que les parió”—, hasta posturas lacayunas como las de René Juárez —“me siento profundamente orgulloso de mi presidente Enrique Peña Nieto”—, la realidad es que no ha habido una discusión legislativa útil para los mexicanos.

Nada se gana con insultos como los de Sansores o con sometimientos hacia la figura presidencial como los de Juárez. Ambos avergüenzan.

A priistas y panistas nadie los saca de que será una reforma histórica…pero nada más no aclaran dudas ni despejan sospechas.

A los perredistas y a la izquierda nadie los saca de que se va a regalar el petróleo a los extranjeros…pero nada más no aclaran ni demuestran por qué lo dicen.

El PRIAN ha cometido un error grave: despreciar las protestas públicas en contra de la reforma petrolera. Menospreciar a Morena con el cerco y hasta humillar vía Twitter al hijo de López Obrador —holgazán le llamó el senador Javier Lozano—, es echarle gasolina al fuego. Nada se gana con ofensas o soberbia que agravia. La guerrilla está a sólo 400 kilómetros.

El domingo pasado fueron alrededor de cinco mil los manifestantes que cercaron al Senado. Copaban desde Insurgentes hasta Bucareli. Con AMLO convaleciente por un infarto, se equivocan quienes creen que Morena o gran parte de la izquierda perderá fuerza. Ya lo veremos.

El senador Alejandro Sánchez Camacho ha propuesto al presidente de Morena, Martí Batres, unir fuerzas e integrar un bloque amplio en contra de la reforma. Es lo que provocan los insultos a los opositores: reunificar a la izquierda.

“En 2015 la vamos a derogar”, adelantó el presidente del PRD, Jesús Zambrano, al iniciar las 75 horas de caminata en defensa del petróleo.

PRD y Morena unidos será un bloque opositor de peso —y también necesario— para la democracia.

Así andan las oposiciones.

Así andan los ánimos.

Así andan los riesgos petroleros.

                Twitter: @_martinmoreno

Comparte esta entrada

Comentarios