Los vaivenes del mundo
No cabe duda de que hoy el mundo vive momentos inéditos en todos los órdenes de la vida. La noticia del fallecimiento del líder cubano Fidel Castro vuelve a plantear la interrogante de hacia dónde se dirige, en este caso, el país caribeño que hasta hace unos años ...
No cabe duda de que hoy el mundo vive momentos inéditos en todos los órdenes de la vida. La noticia del fallecimiento del líder cubano Fidel Castro vuelve a plantear la interrogante de hacia dónde se dirige, en este caso, el país caribeño que hasta hace unos años comenzó apenas un discreto viraje en su política socialista, tras la victoria, en 1959, de la Revolución Cubana encabezada por los “barbudos” que lideraron Castro y el Che Guevara y que culminó con la implantación del primer régimen comunista del continente. América se debate hoy entre las estructuras anquilosadas de viejos sistemas de gobierno que rayaron en las dictaduras y la democracia, que no termina de florecer en países que desde hace más de un siglo optaron por el camino del “gobierno del pueblo y de su derecho a elegir a sus gobernantes”. Con la llegada de Donald Trump a la Presidencia estadunidense nos volvemos a replantear hacia dónde va el mundo, por las implicaciones que ello representa no sólo para el pueblo norteamericano, sino también para el resto de la humanidad, si tomamos en cuenta que EU ejerció un liderazgo mundial en muchas décadas, lo que definió el viejo orden internacional que hoy parece dar un “giro” de 180 grados hacia un “nacionalismo” exacerbado, lo que ha desatado todo tipo de “demonios” de cara al siglo XXI en que nos encontramos.
Los hombres no somos eternos y las “figuras” y las ideologías mueren al cabo, cuando mucho, de casi una centuria, y aunque permanezcan los principios que fundaron esos “liderazgos”, las ideologías van cambiando conforme el mundo está, hoy más que nunca, “globalizado”. Si pudiéramos hablar del “legado” de un hombre como Fidel Castro, habría que ubicarlo como el “mago de la geopolítica”, me dice el internacionalista Alfredo Jalife-Rahme, connotado analista, quien considera que el expresidente cubano jugó magistralmente a la geopolítica en momentos en que ningún país “soñaba” con la globalización que hoy domina al mundo.
De lo político pasamos a lo meramente comercial y económico como la “bujía” principal del desarrollo de los pueblos, sin pensar en que el materialismo que hoy vivimos acercaría, por ejemplo, a dos enemigos a ultranza en el pasado: Rusia y Estados Unidos. ¿Quién lo dijera?
El otrora “aliado” del mayor de los Castro hoy es el “amigo” del próximo Presidente estadunidense y su Presidente no tiene empacho en llamarle por teléfono, horas después de la elección norteamericana, para felicitarlo por su triunfo. Acuerdan —incluso— restablecer las “degradadas” relaciones entre ambas naciones. Signo de las veleidades que vive el mundo. Así es imposible para los analistas establecer “escenarios” de lo que puede venir en el futuro inmediato. Ya no digamos a largo plazo.
Quien diga que sabe lo que viene, o es un charlatán y nos está mintiendo o es un ingenuo. De ahí que la palabra que defina este momento crucial de la historia sea incertidumbre.
Y México ¿qué papel juega en todo esto? Nuestros propios problemas y retos nos obligan a “sacar la cabeza” a lo que está ocurriendo más allá de nuestras fronteras. Sin liderazgos visibles y sumidos en la violencia, lo que queda es prepararnos a lo que viene de una relación que será más compleja en los próximos años con nuestros vecinos del norte y asumir que, como vamos, no tendremos muchas posibilidades de éxito. Hay que acelerar el cambio de un modelo que durante décadas no ha funcionado. O por lo menos no ha dado los resultados esperados. 2018 ya está a la puerta...
