Salto mortal hacia mañana
Volver una y otra vez, como el agua intentando gastar la piedra sin conseguirlo. Entramos al Metro, subimos al camión, manejamos nuestro auto o simplemente caminamos hasta llegar a nuestra casa exhaustos, como
el agua al no poder sucumbir a la piedra. Por las noches, ya lacerados por el sueño, en estado de sitio, soñamos con el sonido de la bala y con la fría temperatura del arma en nuestro cuerpo, soñamos, pues, en el eterno salto mortal hacia mañana.
A decir del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), mayo de 2017 fue el mes más violento en los últimos veinte años, con dos mil 186 casos de homicidios dolosos, al menos esos son los contabilizados. Más los omisos, más los silenciados, más los amenazados más… entonces la cifra seguramente es mayor. Entre los estados con mayores índices están Chihuahua, Colima, Ciudad de México, Guerrero, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz. Así sucesivamente hasta llegar a 32.
Al ver las cifras, al presenciar la realidad, palpar nuestra cotidianidad, aspirar el viento quemado de pólvora, los cauces teñidos de sangre, me pregunto: ¿qué diferencia hay entre vivir en México o hacerlo en Oriente Medio, Corea del Norte o Venezuela? ¿Acaso aquí sí tenemos democracia, que nos permiten salir a votar sin imponernos un candidato, que estamos occidentalizados y eso se traduce en concientización?
Hace unas semanas, en Cancún se llevó a cabo la 47 Asamblea de la OEA. En esa reunión, 14 integrantes de la Organización pidieron que se realicen elecciones en Venezuela y que se libere a los presos políticos, así como una retahíla de comentarios en torno a la mala y deplorable situación en la que vive el país sudamericano. La realidad de Maduro y la de muchos venezolanos no es la misma, ése el verdadero conflicto: de cualquier modo, es preocupante lo que pasa por allá. Sin embargo, nuestro país no está lejos de esto, debería, entonces, la OEA también intervenir en nuestra nación por los crímenes de odio, de género, homofóbicos, por las violaciones a los derechos humanos, por el abuso a menores de edad, por la insuficiente seguridad. No veamos a Venezuela por encima del hombro.
Y ya sabemos cuáles son nuestros lastres: violencia y corrupción. Acaso sean las únicas presencias boyantes y con verdadero boato en nuestro país. Esos dos espectros que representan la pérdida de inversión de 5% del PIB en México, afirmó en mayo pasado Roberta Jacobson, embajadora de EU en nuestro país, en la conferencia True Economics Taks. Videos sobran. Testimonios, para lanzar hacia arriba. Billetes pasan de mano en mano, la tinta en las huellas de los dedos es la evidencia, esa mancha a fuego tatuada. Y después, cuando el billete se acaba, cuando ya no es suficiente, vienen los tiros, las granadas, las fosas y los desaparecidos. La lluvia de estas últimas semanas ha clarificado ese olor a silencio que hay en México.
El tan necesario Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) tendrá que esperar. Así lo dicen los legisladores priistas y verdes. Culpan a Acción Nacional. Responsabilidades que nadie va a afrontar, porque lo verdaderamente importante es el frente de 2018. Eso es lo que ahora tiene prioridad, que la corrupción aguanta otro ratito, dicen los senadores. El 2018 está a tiro de piedra y, bueno, hay que dar golpe de timón, ver la playa más cercana.
Por el momento no importa que los homicidios dolosos aumentaron 29%, las extorsiones (30%), el secuestro (18%) y el robo a negocios (47%), según Semáforo Delictivo. Ni que México ocupe el lugar 123 de 176 países en índices de corrupción de acuerdo con el Índice de Percepción de Corrupción en 2016 que realizó Transparencia Internacional. O será mejor entender que a toro pasado…
México, poco a poco, pero inexorablemente, se ha convertido en el país de la derrota secreta. Del letargo pícaro, de la risa gualda, diría Carlos Fuentes en La región más transparente. México de afrenta, no de tragedia. Hoy volvemos a casa con la idea de que alguien nos estafó en algún momento, sin siquiera darnos cuenta; regresamos a besar a nuestra pareja o hijos con la infecta sensación de derrota, con la inquina metida en la “esta sangre que punza como filo de maguey”. Nos acostamos seguros de volver mañana a esa afrenta que es la delincuencia, de esa corrupción que goza de buena salud y es más joven y viril que cualquiera.
Hashtag. Hace un mes fue Valeria y hace trece días Diana, quien fue agredida sexualmente por un chofer de la ruta 53 en Los Reyes, La Paz. Edmundo Ranero, secretario de Movilidad del Edomex, pidió a los pasajeros que no se subieran a unidades que no estuvieran cromatizadas y con placas para evitar delitos en el transporte. Ya vimos que no basta, nunca basta. Los crímenes de género van en aumento. Es necesario poner un alto. Cuanto antes.
