Latuitgazos y Fakebook
Releyendo La estética de la creación verbal me encontré
una frase que Bajtin atribuye a Wilhelm von Humboldt:
Sin tocar la necesidad de la comunicación entre la humanidad, la lengua hubiese sido una condición necesaria del pensamiento del hombre incluso en su eterna soledad. Ahora Bajtin, “el lenguaje se deduce de la necesidad del hombre de expresarse y objetivarse a sí mismo”. Sí, el mundo individual del hablante. Tanto lo dicho por el alemán como por el ruso toma relevancia debido a la dinámica social que vivimos. Y en contraste a lo que suponía Bajtin, pareciera que el hablante ahora sí habla solo, no necesita
una forzosa participación con los otros.
Las redes sociales nos han orillado a un aislamiento impuesto. Y seguramente ya lo estábamos, pero hasta ahora se hizo evidente. Si bien Gubern y Habermas, por mencionar algunos, estudiaron con precisión milimétrica las aristas de la relación entre lenguaje, imagen y sociedad, hoy nos topamos con un modelo ideal: la comunicación vía internet. Hoy, como nunca antes, la conversación entre personas se hace a la distancia, las relaciones íntimas se conciben mediante una pantalla, las pláticas se logran a través de texto. Y sí, nunca como antes se había escrito tanto. Somos una población textual.
El ejemplo más nítido de esto es el mandatario Donald Trump. A él, al parecer, le gusta gobernar mediante su Twitter. En cien días de gobierno, Trump escribió 486 tuits, alrededor de cuatro diarios. “Today we make america great again!”, posteó el 8 de noviembre, día que ganó la Presidencia de su país, lo más retuiteado en su periodo. La temperatura en su plataforma ha alcanzado los grados de fiebre. Un ejemplo de ello es el tuit que publicó en torno a su relación con México y el muro: “Mexico will pay for the wall!”, sentenciaba ufano el 1 de septiembre de 2016 cuando aún no era líder del país del norte, en lo que parece más un monólogo que un diálogo. Así, el exordio del gobierno Trump.
Pero el estadunidense no es el único en hacerlo. Enrique Peña Nieto también es un usuario habitual de este medio. Lo utiliza tanto para mostrar su unión familiar como para responder a los ataques del republicano. “Repito lo que le dije personalmente, Sr. Trump: México jamás pagaría por un muro”, respondía el mismo primero de septiembre Peña Nieto ante las amenazas por el muro. Un mensaje que llegó a oídos sordos.
En estos días, no contar con una red social significa vivir en el anonimato y la clandestinidad. Prácticamente, eres un paria. La inmediatez con que se propala la información en medios como Facebook es alarmante, sobre todo por la desconfianza que genera. La red social creada por Mark Zuckerberg cuenta con usuarios que postean un sinnúmero de noticias falsas, desde un simple chisme hasta lanzar el rumor de la muerte de algún presidente o artista famoso. Sí, ésta es la era del rumor.
Tan grave se ha vuelto la viralización de datos y notas, que recientemente Facebook creó una guía de nueve tips para combatir la desinformación. Asimismo, en abril la plataforma de comunicación creó una herramienta para identificar noticias falsas, en especial en 14 países, incluido México.
A decir del 13°estudio sobre los hábitos de los usuarios de internet en México, realizado por la Asociación de Internet.mx, nuestro país cuenta con alrededor de 70 millones de usuarios de internet. De ésos, 51% son mujeres y 49% son hombres. En un rango de edad, los jóvenes entre 12 y 17 años son quienes utilizan más el internet, con 21%, seguido de dos grupos, los que rondan los 18 a 24 años y quienes tienen entre 25 y 34 (18%). De esos 70 millones, el 83 por ciento, aproximadamente 58 millones, lo usa para acceder a una red social. Este mismo análisis asegura que es mediante las redes que los internautas buscan actividades relacionadas con la democracia, es decir, actos de campaña, siguen al candidato en sus cuentas, rastrean información de sitios que no siempre son seguros. La posverdad, este término acuñado por la desazón informativa, por la especulación, por el murmullo subterráneo de las redes sociales, va ganando terreno en los medios. Contrario a lo que decía Bajtin, en nuestro siglo, no toda comprensión está preñada de respuestas.
Que no se nos olvide lo de McLuhan: el medio es el mensaje.
HASHTAG. Entre toda la desinformación, también está el desliz cómico. Cuántas frases de los gobernantes no serían hoy tendencia. En volandas, recuerdo estas: #yaséquenoaplauden, #estamosamboscuatro, #robépoquito, #notecalientesgranizo, #defenderelpesocomoperro o #NinosperjudicaNinosbeneficiaSinotodolocontrario. Creo que aquí está la verdadera tuiteratura.
