Cuotas de género para 2015

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María Marván Laborde 12/06/2014 01:37
Cuotas de género para 2015

La nueva Ley General de Partidos Políticos les impone a éstos nuevas obligaciones, algunas de ellas, suponen un gran reto. Quizás uno de los más grandes sea implementar honestamente la estricta paridad de género que mandata la Constitución por iniciativa presidencial.

Poco se ha explorado aun si la calidad de la democracia interna de los partidos tiene o no una influencia directa en la calidad de la democracia del sistema político en general. Tendemos a suponer que la correlación es directa o en todo caso, asumimos que esto debería ser un valor que todo partido debiera procurar.

A partir de las próximas elecciones los partidos deberán de combinar la paridad de género, que es una obligación, con la democracia interna, que sigue siendo una aspiración. Los partidos cuentan con medio año para diseñar procesos de selección democráticos y que simultáneamente arrojen resultados perfectamente equilibrados. Cien de las 200 fórmulas de representación proporcional serán para las mujeres y 150 de las 300 de mayoría relativa deberán ser competidas por hombres. Es decir cada partido o coalición deberá asignar 250 candidaturas para cada género.

En el Congreso de la Unión la presencia de mujeres se ha incrementado de manera sustancial en la última década en dos momentos clave; primero, cuando después del bochornoso suceso de Las juanitas se eliminó la posibilidad de burlar el espíritu de la ley y, a través de una sentencia del Tribunal Electoral, se obligó a que las fórmulas para competir por escaños debieran ser de candidatos o candidatas del mismo sexo. Sumado esto, a la preexistente obligación de alternar las fórmulas, se logró que llegaran más mujeres al Congreso.

El segundo momento histórico fue en 2012. A través de otra sentencia, el Tribunal Electoral estableció que, con independencia del proceso interno de selección, los partidos y coaliciones debían presentar no menos de 40% de candidaturas de un mismo sexo. Los partidos se dijeron sorprendidos de que el Consejo General del IFE decidiera (como si hubiese tenido otra opción) implementar la sentencia a rajatabla. Todos tuvieron que hacer cambios de última hora.

A nadie sorprendió el cinismo con el que los afectados defendieron sus curules, ya que las consideraban parte de su patrimonio familiar. En patios y pasillos del IFE escuchamos a miembros de uno u otro signo gritar a través del celular “¡Está bien, ya entendí, me bajo! ¡Pero... ahí está mi hija, mi vieja (militantes dix it), mi hermana!”

Los partidos asumieron, por unanimidad, el compromiso de garantizar la paridad, sin embargo, se reservaron para sí la facultad de decidir los procedimientos de selección de candidatos y candidatas. Es decir nada les obliga a hacer uno u otro tipo de primarias. Nada impide que en algunos distritos se haga de una manera y en otros de diferente forma. Si bien debe haber claridad y transparencia en las reglas, cada partido goza de libertad absoluta para escoger el método de selección para el próximo proceso.

Tradicionalmente la asignación de las candidaturas de representación proporcional se hace a través de decisiones cupulares en las que los comités estatales sugieren y los comités nacionales deciden. El reto está en resolver cómo seleccionar a quienes contenderán por curules de mayoría relativa en un proceso que involucre votación de la militancia, es decir fomente la democracia interna y, al mismo tiempo, consiga 150 fórmulas de mayoría relativa para cada género.

Los partidos que aprobaron esta nueva disposición tienen que cumplir con la ley y con el espíritu de la misma. No nos parecería extraño que trataran de burlarse de lo que ellos mismos aprobaron. Ya lo hicieron con Las juanitas. Ahora podrían caer en la tentación de enviar mujeres a distritos que de antemano saben perdidos.

Es obvio que en todos los partidos hay al menos 150 mujeres capaces de ser buenas candidatas y mejores legisladoras. Sin embargo, hay que reconocer cierto grado de complicación en lograr una buena distribución de las mismas a lo largo y ancho del país. Ningún partido debiera intentar, o en todo caso ninguna mujer debiera aceptar, que intencionalmente se les asignen distritos perdidos. La paridad de las candidaturas debe reflejarse en el equilibrio en la Cámara de Diputados.

                *Académica

                Twitter: @MarvanMaria

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