Integridad de los líderes: principio imprescindible

Los legisladores lograron cincelar en la Constitución una nueva reforma estructural: el Sistema Nacional Anticorrupción. Quizá ésta sea la más estructural de todas porque el buen funcionamiento de la energética, fiscal, financiera y educativa dependerá de que no se contaminen de corrupción.

Más todavía que el resto de las reformas, ésta dependerá de los pasos que se sigan en su implementación: las leyes generales y secundarias, la construcción de las capacidades institucionales, los recursos que a ella se destinen, la voluntad para sostener en el tiempo sus principios y la determinación para aplicar la ley sin excepciones.

Si va en serio la idea de montar un Sistema Nacional Anticorrupción, valdría la pena mirar el caso de Singapur, no para copiar sus leyes o agencia anticorrupción, pero sí la filosofía y principios detrás de ellas. Como muchos, Singapur es un país de luces y sombras. Admirable por alcanzar el tercer lugar en PIB per cápita, por obtener la calificación triple A de todas las calificadoras, por haberse convertido en uno de los principales hubs comerciales y el cuarto centro financiero del mundo, por sus altas calificaciones en competitividad, educación y salud. Execrable por su gobierno autoritario. Ocupa el último lugar de los países desarrollados en el Índice de Democracia: sus ciudadanos carecen casi por completo de libertad de expresión, libertades civiles y derechos políticos.

Singapur destaca también por haber transitado de una corrupción rampante y generalizada a un país prácticamente libre de ella. Es quizá la experiencia más citada en materia de una política anticorrupción exitosa. Tienen razón los que afirman que es un caso difícil de replicar por haber sido instaurado en un contexto autoritario y para un país que es en realidad una ciudad-Estado con apenas 5.5 millones de habitantes.

Guardando las distancias con una nación como la nuestra, de todas formas México puede aprender algunos principios y lecciones de la política anticorrupción de Singapur, tal y como fueron expuestas por el subdirector de la Oficina de Investigaciones de Prácticas Corruptas en el curso internacional de Entrenamiento sobre la Respuesta de la Justicia Criminal a la Corrupción.

1. Desde el ángulo económico, poner el combate a la corrupción como prioridad en la agenda pública y definirla como un problema de “sobrevivencia nacional”: como necesaria para proveer un clima conducente al crecimiento económico y para ganar una ventaja competitiva en el mercado de los negocios internacionales

2. Desde el ángulo político convertir el control de la corrupción en un pilar estratégico del sistema de gobierno en el que se opera con base a principios meritocráticos en los que la población puede observar que las recompensas están atadas al esfuerzo personal y no al influyentismo o a medios corruptos.

3. Desde el ángulo administrativo, claridad y predictibilidad de las reglas generales acompañadas del rigor en su observancia con el fin de dar a la población predictibilidad y confianza en la actuación del gobierno.

4. Desde el ángulo judicial, aplicar la ley sin distingos, esto es, no diferenciar entre pequeños y grandes actos de corrupción ni entre peces gordos y pequeños.

5. Desde el ángulo programático, mantenerla como un esfuerzo sostenido en el largo plazo y no sólo como un programa temporal o forzado por situaciones de coyuntura. En 1960 el Parlamento de Singapur declaró su determinación para “tomar todos los pasos posibles para establecer las medidas legislativas y administrativas necesarias para reducir las oportunidades de corrupción, para mejorar su detección, para disuadir y castigarla severamente. Desde entonces, se ha conservado y perfeccionado esta política.

La sujeción prácticamente absoluta a estos principios es lo que puso a Singapur en los primeros lugares de Transparencia Internacional (hoy ocupa el séptimo lugar de 175 países, con una calificación de 8.49) y a mantenerse durante diez años como el país menos corrupto en el Political Economic & Risk Consultancy (PERC). Pero si sólo tuviéramos oportunidad de escoger uno de los principios adoptados para dejar de estar infestados por la corrupción, pienso que debería ser este último.

6. Los líderes deben poner el ejemplo. Decía Lee Kuan Yew, “en el momento en el que los líderes clave dejen de ser menos que incorruptibles y menos que severos en exigir altos estándares, en ese momento la estructura de la integridad administrativa se debilita y eventualmente se viene abajo. Singapur puede sobrevivir sólo si sus ministros y mandos superiores son incorruptibles y eficientes… Sólo cuando se mantiene la integridad de la administración, la economía funciona, de manera que los ciudadanos pueden ver claramente el nexo entre trabajo y recompensa”.

Si queremos que nuestro SNA funcione, debe estar basado en cuatro pilares: leyes estrictas, observancia sin temor ni favor, sanciones severas y administración gubernamental efectiva. Apenas comenzamos.

Temas: