Explorar alternativas
Es pronto para pedirle a las reformas que desplieguen todo su potencial. Apenas se licitaron las primeras cadenas de televisión, las tarifas telefónicas empiezan a disminuir, la COFECE está comenzando a quebrar algunas prácticas monopólicas, el crédito da sus primeros signos de expansión...
Peña Nieto instruyó a sus secretarios para que le rindan informes periódicos a la ciudadanía sobre los avances en la aplicación y resultados de las reformas estructurales. Como todo esfuerzo de comunicación social, éste se encuentra dirigido a legitimar y generar apoyo al gobierno. Y será exitoso en la medida en que se sostenga en hechos tangibles o, al menos, que guarden alguna correspondencia con la realidad. Los secretarios deben salir a vender los resultados presentes y futuros de las reformas, porque, en la visión del gobierno, van a liberar las amarras que hace años detienen a la economía mexicana y, como consecuencia, van a permitir que la inversión crezca, que se generen más empleos, que las remuneraciones aumenten, que se eleve el nivel de vida de la población y que, en última instancia, la tasa de crecimiento aumente.
Es pronto para pedirle a las reformas que desplieguen todo su potencial. Apenas se licitaron las primeras cadenas de televisión, las tarifas telefónicas empiezan a disminuir, la COFECE está comenzando a quebrar algunas prácticas monopólicas, el crédito da sus primeros signos de expansión, el empleo parece recuperarse y los proyectos de infraestructura aún no arrancan a plenitud. Hace sólo unos meses La Comisión Nacional de Hidrocarburos publicó, por primera vez en la historia del país, la convocatoria y bases de licitación para que privados exploren y produzcan hidrocarburos en México. Se trata de 14 áreas exploratorias que comprenden más de 4 mil kilómetros cuadrados en aguas someras del Golfo de México y el primero de cinco procesos licitatorios de la Ronda Uno. Pero el fallo no se dará sino hasta julio del presente año.
Hasta el momento, el impacto de las reformas ha sido muy moderado y la población no percibe todavía sus beneficios. La Secretaría de Hacienda se rehúsa a modificar a la baja sus expectativas, aunque parece difícil que en 2015 México vaya a tener el crecimiento esperado (3.2%). La caída de los precios del petróleo y su impacto en los ingresos no ayudan.
Seguramente las reformas emprendidas acabarán por rendir frutos, pero, ante los mediocres resultados y la urgencia de crecer, quizá llegó el tiempo de cuestionarse si no se ha tenido una visión relativamente corta o restrictiva sobre los factores que impulsan el crecimiento, y si no es tiempo de explorar explicaciones distintas y políticas o alternativas, al menos, complementarias.
La última encuesta de Banxico sobre las expectativas de los 35 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, identifica a la inseguridad como el principal factor que obstaculiza el crecimiento. Por decimoquinto mes consecutivo, la falta de seguridad es la respuesta más frecuente. Más de dos veces superior que la propia política fiscal que tanto ha molestado a los empresarios y que tan señalada ha sido como obstáculo a la inversión privada.
Adicionalmente, los empresarios del país reconocen que la demora en la procuración de justicia es una de las trabas más importantes para el crecimiento. Según otro estudio, también del Banco de México, el hecho de que el tiempo de resolución de una disputa comercial sea de 345 días en promedio ha impedido el dinamismo en las actividades productivas. La lógica detrás de este obstáculo es que la prolongación de los procesos judiciales incrementa los costos de transacción de las empresas, lo que se traduce en menores niveles de inversión, menor creación de empleo y menor crecimiento.
Resulta interesante señalar que este aspecto del Estado de derecho se comporta de manera desigual en las distintas regiones y que, además, los menores tiempos de resolución de disputas están asociados con mayores tasa de crecimiento. Mientras que en la zona sur el tiempo de resolución de una disputa comercial toma 388 días, en la región norte toma 291. Sigue siendo demasiado tiempo, pero lo relevante es que todavía es 25% menor. La desigualdad y disparidades regionales, así como la baja eficiencia del gasto público y la corrupción, se constituyen también en frenos o estorbos a la inversión y al impulso de las actividades productivas.
Disminuir la violencia, elevar la calidad del gasto, mejorar algunas variables de nuestro muy precario Estado de derecho y actuar de manera decidida sobre las desigualdades y disparidades regionales más evidentes podrían constituir los ejes —más que de una nueva estrategia de comunicación social— de un complemento a las reformas estructurales para ayudar a detonar el crecimiento económico. La adopción e implementación de estas políticas no requiere de más modificaciones constitucionales ni más cambios a la legislación secundaria; no obstante pueden impulsar cambios estructurales tan importantes como los que se esperan de la Reforma Energética. Si de exploración se trata, quizá no haga falta salir a explorar y perforar los pozos en aguas profundas, sino quedarnos en las aguas someras que tanto hemos descuidado y que tantos rendimientos pueden dar.
*Investigador del CIDE
Twitter: @amparocasar
