Valor y sensibilidad

Mientras que en Brasil a los diputadosse les abre una investigación, aquí los legisladores meten a escondidas a la Cámara de Diputados a un compañero electo para que tome posesión y adquiera inmunidad...

Importantísimo crear leyes e instituciones autónomas, independientes y dotadas de recursos suficientes para cumplir sus funciones. Más importante aún tener el valor y la sensibilidad política para atender los reclamos ciudadanos contra la corrupción y la voluntad para perseguir las faltas o delitos cometidos por los servidores públicos. México está en vías de lo primero. De lo segundo no se ven ni indicios.

Brasil no tiene un entramado institucional anticorrupción particularmente fuerte. Cuenta con dos instancias y las dos dependen directamente del Ejecutivo: la Contraloría General de la Unión y la Comisión de Ética Pública, órgano consultivo responsable de la administración del Código de Ética de la Administración Pública Federal. Sin embargo, su presidenta ha dado muestras, más de una vez, de la disposición a reconocer los actos de corrupción, ordenar su investigación y promover los procesos judiciales para castigarlos. Aun más, ante la mera sospecha de que sus colaboradores pudieran haber cometido actos apartados de la ley o de dudosa legalidad, los ha cesado sin esperar a que los presuntos delitos fueran comprobados. Valoró más el reclamo social que las amenazas, el disgusto y las exigencias de componendas de la clase política. 

En su primer año y medio despidió a siete ministros señalados por actos de corrupción. No se tentó la mano ni con los integrantes de su partido ni con los de la coalición a pesar de que su gobierno podía tambalearse. En 2012 más de 40 funcionarios del partido gobernante (PT) fueron procesados ante la Suprema Corte por haber empleado fondos públicos para comprar votos en el Congreso durante los mandatos de Lula. Ahora se suma el escándalo de Petrobras, en el que hay más de 50 implicados que incluyen legisladores, ministros, gobernadores y empresarios.

En Argentina, los magistrados de la Cámara Federal ratificaron la sentencia contra el vicepresidente como responsable de los delitos de negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho pasivo. En España, la hija del rey es sentada en el banquillo de los acusados imputada por delitos fiscales. En Chile, el hijo de la Presidenta, a pesar de defender la legalidad de su papel en la concesión de un préstamo bancario de diez millones de dólares a su esposa, renunció a su cargo en el palacio presidencial.

En México no tenemos casos remotamente similares. Quizá por eso Brasil ocupó en 2014 el lugar 69 en percepción de corrupción de Transparencia Internacional y México el 103. Quizá por esas acciones Brasil escaló 11 lugares y México descendió 31 entre 2008 y 2014. La corrupción está presente en ambas naciones. La voluntad política es mayor en Brasil; la impunidad y el cinismo, menores.

En México vamos como los cangrejos a pesar de que desgraciadamente todos los días se abren oportunidades para mostrar el compromiso anticorrupción y antiimpunidad.

El contraste es grave. No se trata de prejuzgar ni de linchar mediáticamente a los presuntos responsables, pero mientras que en Brasil se abre una investigación que involucra a 56 personas del más alto nivel por el desvío de tres mil millones de dólares, en México la Comisión Especial Legislativa de la Línea 12 del Metro suprimió en su segundo informe los nombres de Ebrard y Delgado como funcionarios probablemente responsables de un fraude que mantiene fuera de operación once estaciones y que podría alcanzar la misma cantidad que el de Petrobras. Increíble, pero hasta la mención de los funcionarios de una comisión que ni siquiera tiene facultades jurisdiccionales y cuyas recomendaciones no son vinculantes fue negociada. No sólo eso, el titular de la Contraloría General del DF declara que no hay ningún indicio que apunte a la responsabilidad del exjefe de Gobierno y el titular de la PGJDF informa que en los expedientes de este caso no figura el nombre de Ebrard. La PGR tampoco ha comenzado la investigación de los posibles actos ilícitos. En unos meses Ebrard tendrá fuero y ni mención ni juicio ni nada.

Mientras que en Brasil el ministro de Transportes se vio obligado a renunciar por una serie de acusaciones de corrupción reveladas por la prensa con motivo de las obras de infraestructura para el Mundial de Futbol, en México se protege a todos los ministros: a los que otorgan licitaciones y a los que reciben créditos personales de los contratistas del gobierno. Mientras que en Brasil a los diputados se les abre una investigación, aquí los legisladores meten a escondidas a la Cámara de Diputados a un compañero electo para que pueda tomar posesión y adquirir inmunidad. Mientras que en Brasil se “inhabilita para concurrir a elecciones durante ocho años a políticos condenados por órganos colegiados, aun en procesos que puedan ser recurridos, casados por la Justicia electoral o que renunciaron a un cargo electo para evitar un proceso de casación”, en México los partidos otorgan candidaturas y fuero a personajes que han sido inhabilitados o con claros indicios de abuso de autoridad, fraude, cohecho y desvío de recursos. Las comparaciones son odiosas, pero son útiles.

                *Investigador del CIDE

                amparo.casar@gmail.com

                Twitter: @amparocasar

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