Nosotros mismos

México es un país con una suerte enorme. Esto me trae a la cabeza aquel chiste que dice que durante la creación Dios empezó a dar muchos atributos para México, salida a dos océanos, petróleo, plata, oro, biodiversidad, una cultura milenaria, materia prima, etcétera; entonces San Pedro le reclamó la injusticia diciéndole que a otros países no los había tratado tan bien. Dios respondió que sí le había dado mucho a México, pero que compensaría llenándolo con mexicanos. 
 

Luis F Lozano Olivares

Luis F Lozano Olivares

Avvocato del Diavolo

En memoria de mi amigo Leonfelipe

Cruel fotografía de nuestros defectos colectivos. Aquí estamos en 2016 a 206 años de nuestra Independencia (inicio de la guerra, para que me critiquen menos) culpando a un hombre malo y poderoso de nuestro destino. Lo hemos escuchado miles de veces, “pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, la corrupción la trajeron los españoles, etc… Nuestro destino truncado por los malignos intereses del enemigo superior de afuera.

México es un país que tiene un desarrollo importante comparado con el resto de Latinoamérica, Brasil incluido. En mucho eso es gracias a nuestra posición geográfica que nos da una comodidad que no siempre es buena. ¿Cuánto se han tenido que esforzar Suiza o Japón para ser los países y las sociedades que son, estando ubicados donde se encuentran? No cabe duda de que la geografía siempre ha ayudado y perjudicado a los diferentes países para fortalecerse donde hay amenazas y acomodarse en lo que tienen seguro. Para ejemplificar mi dicho me referiré al armamento de las Fuerzas Armadas Mexicanas. Nunca ha sido prioridad nacional tener un presupuesto y una industria militar importante para defendernos, porque quien nos puede atacar ya lo hizo y ahora somos parte de su influencia y porque nadie más en su sano juicio invadiría México, estando al sur de Estados Unidos. Por lo tanto, comprar aviones supersónicos o tener un portaaviones es innecesario y podemos concentrarnos en otras cosas.

Y esto nos ha pasado con el TLCAN. Este tratado ha sido el motor de nuestra economía desde 1994, transformando la actividad económica del país hasta convertirnos en un exportador de manufacturas, cuando el resto de Latinoamérica sigue exportando frutas. La estrategia funcionó y ha funcionado, por lo que México se ha dedicado a abrir una red de tratados comerciales alrededor del planeta con los bloques económicos más importantes del mundo. México es el primer país en haber firmado un acuerdo de libre comercio con Japón y la Unión Europea. ¿Qué ha pasado con estos acuerdos? Pues que los hemos desaprovechado, concentrándonos en lo fácil que es Estados Unidos, ya que no aprovechamos tanto a Canadá. Lo mismo que con el mercado interno.

La situación actual vista con autocrítica nos dice que hemos puesto todos los huevos en la misma canasta y tal vez ésta sea una gran oportunidad para diversificar nuestras exportaciones y robustecer el mercado interno. Tenemos los fierros y los ladrillos, así como las manos, que son lo más difícil de tener.

Insisto que el efecto Trump debería ser una oportunidad para nosotros de (I) arreglar nuestros temas internos (salario, seguridad, corrupción e impunidad) para dejar de ser blanco fácil de políticos simplistas, (II) diversificar nuestras exportaciones aprovechando la red de tratados comerciales con otros mercados del mundo y (III) modernizar el TLCAN y mejorar nuestra relación con Estados Unidos y Canadá hacia el futuro, cambiando la percepción de lastre que tenemos.

No hemos tenido amenazas graves que nos hagan trabajar extra en nuestro beneficio, tomemos esta situación como si fuera una.

Uber y los ladrones

Me he quedado impresionado con la reacción de Uber ante un robo a una amiga mía. El chofer le robó teléfono y cartera mientras ella se había dormido en el trayecto, usando sus tarjetas en tiendas y restaurantes. Mi amiga pidió a Uber los datos completos del chofer para hacer la denuncia completa, pero Uber sólo envió un escueto mensaje con recomendaciones tontas como la de “cancelar tarjetas”. No proporcionó los datos del chofer y ni siquiera sabemos si el ladrón sigue trabajando ahí, asaltando a más gente. Le recomiendo usar Cabify.

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