Un lugar en silencio
Las historias en el cine se repiten lamentablemente. En particular, en el género de terror se ha caído en un desgaste y uso de lugares comunes que se adivinan y distan de tener efecto en la mente del público, que ya ve venir el impacto de una puerta, la aparición de ...
Las historias en el cine se repiten lamentablemente. En particular, en el género de terror se ha caído en un desgaste y uso de lugares comunes que se adivinan y distan de tener efecto en la mente del público, que ya ve venir el impacto de una puerta, la aparición de un rostro terrorífico detrás del protagonista reflejado en un espejo, el adolescente (generación muy explotada por los escritores) que va a hacer alguna tontería: subir en vez de bajar, cerrar en vez de abrir; monstruos horripilantes y perversos con alto coeficiente intelectual, zombis ridículos que persiguen adolescentes en paños menores.
Por eso creo que el debut del actor estadunidense en la dirección, John Krasinski, resulta una bocanada de aire fresco en un género que se ha desvirtuado y repetido hasta el hartazgo.
Krasinski dirige, coescribe con Bryan Woods y Scott Beck, produce, y protagoniza junto con su esposa, la talentosa actriz británica Emily Blunt, la película Un lugar en silencio (A Quiet Place, Estados Unidos, 2018). Los acompañan en el reparto dos excelentes actores infantiles: Millicent Simmonds y Noah Jupe.
La historia se inicia dentro de un supermercado saqueado, abandonado desde hace tiempo. En silencio unos pies descalzos recorren los pasillos en medio de la basura. Es una familia formada por la mamá y tres niños de rostros y ropa sucia. Se comunican con lenguaje de sordomudos cuidando no hacer ruido. El papá llega por ellos y salen. El más pequeño alcanza a llevarse, sin que los papás se den cuenta, un cohete de juguete.
La familia se interna en el bosque y camina sobre un delgado sendero de arena que evita que sus pies descalzos provoquen el menor ruido. Se ven preocupados, cansados, tristes. El pequeño prende su juguete que provoca un sonido estridente que causa pánico en los demás. Algo terrible se avecina...
Son apenas los primeros minutos de Un lugar en silencio, que logró que esta servidora estuviera en la orilla de la butaca y, por momentos, deseando que ya se acabara.
Krasinski muestra un talento excepcional para construir la historia de una familia atrapada en una situación apocalíptica, aislada, en permanente alerta, sobre todo, obligados a no hacer el más mínimo ruido, pues puede costarles una muerte sangrienta.
Además, se convierte en una metáfora de los procesos de comunicación dentro de la familia, ya de por sí complicados, y que sin la herramienta de la palabra caen en resentimientos, omisiones, malos entendidos, distanciamientos. Cada día es un reto para sobrevivir en condiciones precarias y con miedo.
Krasinski se revela como un buen director de actores y va acorralando al espectador con personajes comunes insertados en una situación atípica. Emily Blunt está enorme como la madre y esposa, y tiene sobre sus espaldas una buena parte de los momentos de suspenso en los que muestra que es una espléndida actriz.
Si te gusta el buen cine de terror, no te la pierdas.
