Los increíbles 2
Me confieso espectadora frecuente de las películas de DisneyPixar. Creo que cada una tiene detrás un complejo trabajo de investigación y desarrollo de argumentos y personajes, los contenidos distan de ser superficiales. Podría pensarse que, al ser material pensado ...
Me confieso espectadora frecuente de las películas de Disney-Pixar. Creo que cada una tiene detrás un complejo trabajo de investigación y desarrollo de argumentos y personajes, los contenidos distan de ser superficiales. Podría pensarse que, al ser material pensado particularmente para el público infantil, no habría que invertirle demasiada materia gris, pero no. Disney-Pixar comprende los altos niveles de inteligencia, suspicacia y sensibilidad que manejan los niños, esa magia infantil que para nuestra desgracia va menguando con los años, y construye películas que son verdaderos rascacielos que a los adultos nos entretienen, logrando conexiones y la identificación inmediata con los personajes.
Una mamá que sale a trabajar, un papá que se queda en casa, un niño y una adolescente en crisis, un bebé
súper inquieto…
Ésa es parte de la premisa que plantea Brad Bird, autor y director de Los increíbles, El gigante de hierro y Ratatouille, que ahora en la secuela, 14 años después, retoma a esta singular familia de superhéroes en Los increíbles 2. Créame que la larga espera vale la pena. Se trata de un gran reto, pues es seguir con los mismos personajes apelando a que el paso del tiempo no estorbe, pero, sobre todo, a que sea mucho mejor que la antecesora, a la cual supera con creces.
Bird se mantiene en la estética de los cincuenta y sesenta y de nuevo se basa en la vida cotidiana de una familia que, aun con sus superpoderes, hace lo posible por ser normal, lo cual les resulta casi imposible. En esta continuación encontramos a los Parr como los dejamos en 2004, trabajando juntos para combatir el mal.
Pero los destrozos que causan sus enfrentamientos con un villano hacen que la opinión pública sea manipulada, a través de los medios, y la gente empieza a exigir que se considere ilegales a los superhéroes. Un millonario entra en la escena e invita a Elastigirl a encabezar una campaña en la que la imagen de los superhéroes sea reivindicada ante los ciudadanos y autoridades. Por cierto, no creo que sea casualidad que el personaje del millonario es una representación exacta del propio Walt Disney, en una suerte de homenaje.
El problema es que en la fórmula no está incluido el resto de la familia, y Bob, aunque celoso, tiene que quedarse a lidiar con las tareas domésticas y los problemas usuales de las edades de Violet y Dash. Además, Jack, el achispado bebé de los Parr, empieza a dar muestras muy divertidas de que también salió poderoso.
Brad Bird estará muy presente en la próxima temporada de premios con una película inteligente, muy bien escrita, en la que enfatiza en temas como la equidad de género, la valoración del papel de la mujer en tiempos de acusaciones por abuso sexual (lo cual no había emergido hace años que Bird empezó el guión), sin descuidar la necesidad de que la familia esté unida.
Una película redonda para adultos y niños. Muy recomendable.
