La maldición de Thelma
Después de incursionar en 2015 en un muy convincente drama familiar titulado Más fuerte que las bombas, en el que explora el pesar de un padre y sus hijos tras la muerte de la madre fotógrafa, corresponsal de guerra, en una misión, el director danés Joachim Trier se ...
Después de incursionar en 2015 en un muy convincente drama familiar titulado Más fuerte que las bombas, en el que explora el pesar de un padre y sus hijos tras la muerte de la madre fotógrafa, corresponsal de guerra, en una misión, el director danés Joachim Trier se pasa al thriller sicológico con ciertos toques sobrenaturales en La maldición de Thelma (Thelma, Noruega-Francia-Dinamarca-Suecia, 2017), escrita por él y su colaborador de otras cintas Eskil Vogt.
Con sus diferencias bien guardadas y alejada de la cultura setentera, pero puede decirse que esta película es bebé de Carrie, de Brian de Palma, de 1976.
La historia se inicia en un enorme lago congelado por el que caminan una niña y su papá cazador. Cuando él ubica un venado, prepara su rifle para dispararle, pero lentamente hace un giro y dirige su mira hacia la cabeza de la niña. En el curso del relato sabremos por qué quisiera hacer algo así.
Respaldada por una excepcional protagonista, la joven actriz noruega Eili Harboe, la historia gira en torno a Thelma, una adolescente en pleno descubrimiento personal y sexual. Tiene una relación tensa con sus padres religiosos, muy conservadores, ha vivido reprimida desde la infancia, educada para borrar de su mente los pensamientos impuros y le han inculcado un sentimiento que flota durante toda la película: culpa. De hecho, Thelma es una gran exploración de ese sentimiento.
La vida de la joven cambia cuando deja el hogar familiar para ingresar a la universidad y se permite sentir cosas nuevas, pero siempre reprimiéndose.
Eili Harboe es una actriz talentosa de escasos 23 años, quien, además, tiene las características físicas para encarnar a Thelma, que se desenvuelve entre la fragilidad, la represión, la maldad, la inocencia, la melancolía, el miedo. Su aspecto de entre niña y mujer es un elemento importante para entrar en conexión inmediata con ella. Un día Thelma empieza a mostrar síntomas extraños que resultan inexplicables para los médicos y entonces ella misma descubre que tiene poderes sobrenaturales por los cuales la fuerza de su mente y sus deseos se le salen de control. Joachim Trier se toma su tiempo y desarrolla secuencias muy lentas para construir una trama que puede sonar ya vista, pero enfatiza en aspectos como la sexualidad desbordante de Thelma, los fanáticos padres que de alguna manera se sienten responsables también, e introduce frecuentes flashbacks con los que vamos armando el rompecabezas que integra el misterioso pasado del personaje para comprender de alguna manera su presente.
Es una película bien escrita, con una estética muy cuidada en tonos plata y grises en la fotografía e iluminación y un muy buen score que refuerza los momentos climáticos. Muy recomendable.
