Llámame por tu nombre
Entre las nueve nominadas al Oscar a la Mejor Película está Llámame por tu nombre Call me by your name, ItaliaFranciaBrasilEstados Unidos, 2017, que se estrena hoy en nuestro país. Dirigida por el italiano Luca Guadagnino, el guión es una adaptación de James Ivory de ...
Entre las nueve nominadas al Oscar a la Mejor Película está Llámame por tu nombre (Call me by your name, Italia-Francia-Brasil-Estados Unidos, 2017), que se estrena hoy en nuestro país.
Dirigida por el italiano Luca Guadagnino, el guión es una adaptación de James Ivory de la novela homónima de André Aciman. La película cuenta con tres nominaciones más: Mejor Guión Adaptado, Mejor Canción y Mejor Actor. Llámame por tu nombre es una película exquisita que no hay que dejar de ver, ya que aborda con sensibilidad, honestidad e inteligencia un amplio abanico de situaciones que suceden en torno al despertar a la vida, al sexo y al amor, a esa primera experiencia que nos marca para siempre.
Guadagnino, quien tiene un recomendable documental sobre Bertolucci, muestra una marcada influencia de ese cineasta en Llámame por tu nombre, que, además, tiene muy bella música de Sufjan Stevens, con un tema de amor que recuerda a Simon and Garfunkel.
Se ubica en “algún lugar del norte de Italia” en 1983. Un arqueólogo interpretado por Michael Stuhlbarg, en un impecable personaje secundario —hay que poner atención a la conversación que tiene con el hijo frente a la chimenea—, pasa los veranos con su familia en una casa cercana a un lago rodeada de un paisaje de gran belleza.
Elio, hijo único, es el eje del relato alrededor del cual giran todos los otros personajes. Timothée Chalamet está excepcional dando vida a un adolescente que, en ese espacio bucólico y tranquilo en el que el tiempo parece estar suspendido, pasa los días en contacto con la naturaleza, tonteando con amigos, saliendo con chicas, nadando en el lago, tocando el piano, escuchando música o haciendo nada. El ambiente que lo rodea invita a la contemplación.
Tanto el papá como la mamá, encantadora Amira Casal, son determinantes en la narración. Una pareja viva y sensible, hablan varios idiomas al igual que Elio, son aficionados a la literatura y el arte, están en estrecho contacto con su hijo y lo apoyan en su compleja adolescencia con comprensión y paciencia.
El papá invita cada verano a un estudiante como asistente para continuar con sus investigaciones. Al monótono y aburrido mundo de Elio llega Oliver, muy bien Armie Hammer, un norteamericano atractivo y desenfadado con el que, lentamente, Elio irá tendiendo un lazo de atracción que empieza con tímidos intercambios de miradas.
Ambos actores arman una buena pareja. Al principio hay desconcierto y resistencia, pero no pueden evitar la pasión que surge entre los dos. Elio se deja llevar y conoce el amor por primera vez en un hombre que sabe perfectamente cómo llevarlo. Guadagnino plantea una historia de amor homosexual con honestidad, ternura, buen gusto y sutileza. El tesoro de esa primera experiencia moldeará la personalidad de Elio.
Timothée Chalamet tiene una particular capacidad para expresar emociones y despertarlas en el espectador, la secuencia final de créditos lo dice todo.
Es una película muy recomendable que se queda en la memoria.
