The Post: Los archivos secretos del Pentágono
En todo un homenaje nostálgico a la antigua forma de hacer periodismo, que prácticamente se ha perdido ante el avance de la tecnología, Steven Spielberg dirige The Post. Los archivos secretos del Pentágono. El Post es como se conoce desde su fundación al influyente ...
En todo un homenaje nostálgico a la antigua forma de hacer periodismo, que prácticamente se ha perdido ante el avance de la tecnología, Steven Spielberg dirige The Post. Los archivos secretos del Pentágono. El Post es como se conoce desde su fundación al influyente diario estadunidense The Washington Post, que tuviera su momento de fama mundial en la década de los setenta, cuando dos de sus reporteros destaparon la olla de alacranes del caso Watergate y llevaron a la renuncia al entonces presidente Richard Nixon.
De hecho, cuando se inició el rodaje, el título era The papers-Los papeles, y se refiere a los archivos que los directivos del diario se vieron en la disyuntiva de publicar o no, en torno a un informe confidencial que —según cuenta la película— ordenó el exsecretario de Defensa de Kennedy y Johnson, Robert McNamara, y en el que se confirmaba la nula oportunidad que Estados Unidos tenía de ganar la guerra de Vietnam, lo que era bien sabido por las administraciones del propio Nixon, Eisenhower, Kennedy, Johnson y que, aun así, mandaron a cientos de miles de jóvenes a una muerte segura e inútil.
The Post es un canto a la libertad de prensa y, especialmente, un muy logrado homenaje al viejo periodismo. La acción se inicia en 1966 con una batalla en Vietnam y, después de algunas secuencias, nos ubica en 1971, en el centro de la historia con una enorme protagonista: Meryl Streep, que interpreta a Katherine Graham, una mujer madura, de sociedad, que heredó de su padre el Washington Post, ahora bajo su mando tras la muerte de su esposo, que había quedado como editor. Con un gran guiño al feminismo y ese talento excepcional que tiene, Streep borda con mesura, elegancia, discreción, hasta timidez, a esta dama aristócrata en el momento en que tiene que decidir si el diario, que entonces era un negocio local relativamente pequeño, se convertía en una empresa pública, presionada por los machistas consejeros del periódico.
Tom Hanks es Ben Bradlee, editor del Post, viejo lobo de mar, apasionado periodista que vibraba ante la oportunidad de una impactante exclusiva, que se crecía ante los obstáculos, limitaciones y lo que oliera a censura. Gran parte de la película son las conversaciones entre Graham y Bradlee, que diferían en formas de pensar. El resto del reparto es sólido y destacan Tracy Letts, Matthew Rhys, Bob Odenkirk, Bruce Greenwood y Sarah Paulson.
El guión es de Liz Hannah y Josh Singer y mantiene un buen nivel de suspenso, pero llama la atención que Spielberg entró con potencia en la primera parte dejando que, en el desenlace, la historia pierda intensidad al no dar suficiente importancia ni tiempo al proceso en la Corte, resolviendo apresuradamente el caso y haciendo declinar la emoción en el espectador.
Lo mejor: la actuación de Meryl Streep, que ya suma 21 nominaciones al Oscar.
Muy recomendable.
