Tres anuncios por un crimen
Si todas las madres mexicanas que han perdido un hijo o hija cuya muerte ha quedado sin un culpable, un sospechoso por lo menos, debido a la incompetencia, apatía, desinterés y complicidad de las autoridades correspondientes, si todas ellas hicieran lo que hace Mildred, ...
Si todas las madres mexicanas que han perdido un hijo o hija cuya muerte ha quedado sin un culpable, un sospechoso por lo menos, debido a la incompetencia, apatía, desinterés y complicidad de las autoridades correspondientes, si todas ellas hicieran lo que hace Mildred, el personaje de Frances McDormand, poner anuncios increpando a las autoridades y exigiendo culpables después de siete meses del brutal asesinato de su hija, todas las carreteras del país estarían tapizadas de anuncios, mantas, letreros, reclamos exigiendo justicia, seguimiento, responsables.
Así arranca Tres anuncios por un crimen (Three billboards outside Ebbing, Missouri, Estados Unidos, 2017), firme contendiente en la carrera por el Oscar con siete nominaciones, entre ellas para Martin McDonagh, que la dirige, pero es candidato por el excelente guión; Frances McDormand como actriz protagónica, Woody Harrelson y Sam Rockwell, ambos como Actores de Reparto, y también como Mejor Película, rubro en el que ya se llevó el Globo de Oro.
Con todas las características del cine independiente, en Tres anuncios por un crimen (buen traslado del título al español), McDonagh cuenta una historia que pasa de la comedia a la comedia muy negra o al drama, sin problemas, con un relato que fluye con naturalidad. Es humana, cruda y violenta, realista y profunda, con un sentido cáustico de la crítica a la sociedad, la familia, las autoridades, la intolerancia, la incomprensión. Y que, al mismo tiempo, mueve a la compasión.
La acción se ubica en Ebbing, Missouri, una pequeña población sureña —pueblo chico, infierno grande— en la que todavía quedan resabios peligrosos de homofobia y discriminación racial. Mildred es una mujer divorciada en sus 50, amargada y resentida tras la muerte de su hija adolescente, siete meses antes, y cuyo homicidio nunca fue esclarecido. Un día decide rentar tres letreros de un camino vecinal, poco transitado, en los que, en fondo rojo y letras negras, recuerda que van siete meses que su hija “murió mientras era violada” y se dirige al jefe de policía, a quien hace responsable de la ausencia de resultados y la suspensión de las investigaciones.
De ahí se derivan varios hilos narrativos perfectamente entretejidos en un guión excepcional, impecable, que no deja cabos sueltos, que da a cada personaje una construcción creíble y sólida. A eso hay que añadir el reparto muy bien seleccionado. Los tres grandes pilares de Tres anuncios por un crimen en el aspecto actoral son Sam Rockwell, que está enorme como el policía torpe, violento y explosivo, gay de clóset, homófobo, misógino y racista. Woody Harrelson como el jefe de policía bonachón, que es el objetivo de los ataques de Mildred, y Frances McDormand, que, más allá de que me parezca que por momentos se interpreta a sí misma, construye en Mildred a una madre recia, decidida, fuerte, implacable, que ya no admite un “no hay resultados” por respuesta.
Gran película, muy recomendable.
