Una cena incómoda
Esta película se estrena en un momento ideal, cuando las relaciones entre México y Estados Unidos están particularmente tensas por cortesía del señor Trump. Con su retahíla de ofensas y humillaciones, el Presidente norteamericano ha provocado una predisposición ...
Esta película se estrena en un momento ideal, cuando las relaciones entre México y Estados Unidos están particularmente tensas por cortesía del señor Trump. Con su retahíla de ofensas y humillaciones, el Presidente norteamericano ha provocado una predisposición muy negativa hacia el vecino a ambos lados de la frontera.
Con título original en inglés Beatriz at dinner- Beatriz en la cena, Una cena incómoda (Estados Unidos, 2017) llega a las pantallas nacionales en un reducido circuito de distribución. Está dirigida por el puertorriqueño Miguel Arteta y escrita por Mike White, podría ser perfectamente una obra de teatro y es, desde luego, una metáfora.
La protagonista es Salma Hayek en un momento interesante de su vida y desarrollo como mujer madura. Renunciando al glamour e incluso con unos kilos de más, interpreta a Beatriz, una mujer de origen mexicano que vive en California dedicada a la práctica de la medicina alternativa ayudando a sus pacientes a sanar por medio del manejo de energías y masajes. Tiene un don especial para interpretar a las personas en unos minutos.
El personaje parece escrito para Salma que, personalmente, me parecía que se estaba desempeñando mejor como empresaria que como actriz, pero ahora luce madura y muy convincente interpretando a una solitaria y melancólica migrante, ajena desde lo cultural, afectivo, espiritual y emocional, del hostil ambiente de la sociedad californiana. Beatriz llega a la casa de Kathy, que vive con su esposo en una lujosa mansión con vista al mar. Se percibe entre ambas mujeres una buena relación a partir de que Beatriz atendió a la hija de Connie cuando transitó por un pesado tratamiento para el cáncer. Cuando está por salir descubre que su coche está descompuesto y la persona que puede arreglarlo tardará mucho, por lo que Connie la invita a quedarse a la cena de negocios que su esposo tendrá esa noche.
Es evidente el sentimiento de Beatriz de no pertenecer a ese ambiente radicalmente distinto al suyo, pero se suma al grupo, con lo que se inicia el choque de trenes de dos microcosmos que parecen irreconciliables, representando Beatriz el punto de vista mexicano y los señores de la casa y sus superficiales invitados la perspectiva yanqui.
El enfrentamiento más directo es entre Beatriz y Doug, muy bien John Lithgow interpretando a un poderoso y arrogante empresario hotelero que, según Beatriz percibe, fue el responsable de la ruina de los habitantes de su pueblo natal. Beatriz es pequeñita, pero Salma le da aplomo y ecuanimidad, Doug es muy alto (Lithgow mide 1.93). La metáfora es evidente.
El guión tiene algunos tropiezos, sobre todo en el desarrollo de Beatriz, que en la primera parte de la película nos parece tranquila, pacífica, amable, aunque reservada, pero que en momentos cruciales pierde el control sin que quede bien justificada su actitud a pesar de sus motivos.
Es una película recomendable.
