Hasta pronto, Christopher Robin
Las tres últimas películas del director británico Simon Curtis están inspiradas en hechos reales: Mi semana con Marilyn, de 2011, La dama de oro, de 2015, y la más reciente Hasta pronto, Christopher Robin Good bye, Christopher Robin, producción británica escrita ...
Las tres últimas películas del director británico Simon Curtis están inspiradas en hechos reales: Mi semana con Marilyn, de 2011, La dama de oro, de 2015, y la más reciente Hasta pronto, Christopher Robin (Good bye, Christopher Robin), producción británica escrita por Simon Vaughan y Frank Cottrell.
Aunque Winnie the Pooh llegó a ser el oso más popular de la Gran Bretaña, a través de los libros del escritor A. A. Milne publicados en los años 20, fue la mano de los Estudios Disney la que le dio fama a nivel internacional con las películas, serie de televisión y una gigantesca maquinaria de mercadotecnia que convirtieron al oso y sus amigos de peluche en los juguetes favoritos de millones de niños en todo el mundo.
Hasta pronto, Christopher Robin se desarrolla dentro del género de las biopics y cumple con todos los ingredientes de la receta, aunque ciertos giros en el convencional argumento se antojan poco sólidos y forzados. La historia gira en torno a la familia de Alan Milne, interpretado por Domhnall Gleeson, quien tiene un gran reto como protagonista para dar vida a un hombre fracturado. Dafhne, su esposa, es Margot Robbie, quien tiene buenos momentos haciendo que su personaje nos resulte chocante, lo cual pretende la película. El hijo es Christopher Robin, interpretado de pequeño por Will Tilston en su exitoso debut en el cine, y a los 18 años por Alex Lowther.
Desde el principio, el matrimonio Milne tiene ciertas dificultades en su relación a causa de la mente traumatizada de Alan que ha regresado de la Primera Guerra Mundial profundamente afectado. Como miembros de la clase alta londinense sus días transcurren entre fiestas y las actividades de él como escritor, y cuando ella queda embarazada ninguno de los dos puede ocultar su rechazo al pequeño que se llamará Christopher Robin. Él, porque el estrés del trauma lo mantiene ensimismado en sus recuerdos brutales del campo de batalla, y ella, porque es un varón que “vestirá uniforme y también se irá a la guerra”. Una dulce nana interpretada por Kelly Macdonald será la única fuente de afecto y contacto físico del pequeño.
Hasta pronto, Christopher Robin es una película sobre el abandono que se agudiza cuando Alan Milne empieza a escribir sobre los juguetes de su hijo y crea a Winnie the Pooh, poniendo al niño como personaje. Sin imaginarlo, el monstruoso fenómeno mediático en que se convirtieron los libros entra a su mundo como un tsunami en el que todos son víctimas, pero, particularmente, el pequeño Christopher Robin, quien se queda en calidad de mercancía.
Parecería que Simon Curtis quiere dejar contentos a los espectadores y eso lleva, además de las evidentes licencias, a varias contradicciones en el guión y giros complacientes sin justificar que dejan Hasta pronto, Christopher Robin como una película predecible, sin matices, a la que la salvan solamente las actuaciones.
