Mi última voluntad

Apenas el lunes comenté aquí Max Rose: El secreto de Eva, película estadunidense protagonizada por Jerry Lewis tres años antes de morir. Enfaticé que hay poca oferta en las carteleras nacionales y probablemente sea un fenómeno global para el público de la tercera ...

Apenas el lunes comenté aquí Max Rose: El secreto de Eva, película estadunidense protagonizada por Jerry Lewis tres años antes de morir. Enfaticé que hay poca oferta en las carteleras nacionales (y probablemente sea un fenómeno global) para el público de la tercera edad, o mayor, o ancianos o como usted quiera identificarlo, son sólo etiquetas.

El viernes pasado se estrenó una cinta francesa en esta línea: Mi última voluntad, una combinación entre tragedia y comedia familiar titulada en francés Le dernier leçon-La última lección (Francia, 2016) escrita y dirigida por Pascale Pouzadoux.

La primera secuencia nos da una buena introducción sobre lo que vamos a ver. Una anciana, Madeleine, muy bien la actriz francesa Marthe Villalonga, con larga trayectoria en el cine y la televisión de ese país. A los 85 años, Villalonga interpreta a Madeleine, que va manejando su propio vehículo cuando pierde un poco el control, se para el motor, está nerviosa, los conductores y peatones le gritan y tocan el claxon.

Es una mujer autosuficiente todavía, vive sola, aunque empieza a mostrar cierto declive físico y mental. La siguiente secuencia presenta a Madeleine en su fiesta de cumpleaños número 92, rodeada de sus hijos y nietos. Se ve callada, todos festejan y bromean, pero Madeleine no participa hasta que toma la palabra y suelta un discurso en el que agradece la fiesta y les recuerda que 30 años atrás le prometieron que, cuando ella sintiera que su cuerpo y su mente no le respondieran, iban a apoyarla en su decisión irrevocable de irse de este mundo, en pocas palabras, de suicidarse.

El recordatorio cae como bomba en la reunión y todos protestan de inmediato alegando que está deprimida y que necesita tratamiento. Pero Madeleine está completamente lúcida y en pleno uso de sus facultades mentales, no quiere llegar a ser una carga para sus hijos ni para ella misma. Les da una fecha e insiste en que no tienen que hacer nada, sólo aceptarlo y despedirse amorosamente de ella.

Aunque Marthe Villalonga es la protagonista de esta historia, Mi última voluntad es una película de dos actrices. La otra es Sandrine Bonnaire, quien interpreta a su hija Diane, que es muy cercana a ella y poco a poco va comprendiendo el sufrimiento de su mamá y el porqué de su drástica decisión.

Cayendo en algunos clichés y sin evitar cruzar varias veces al melodrama, Pascale Pouzadoux cuenta una historia amable sin mayores pretensiones, en torno a la noción de la muerte digna, y a “morir de pie” como lo dice la propia protagonista. Pero la decisión no es fácil de digerir para su familia que entra en conflicto emergiendo problemas y desavenencias del pasado.

Es una película que invita a la reflexión y con la que los contemporáneos de esta mamá y su hija seguramente van a identificarse.

Recomendable.

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