Mujer en llamas

Por lo pronto, el título original de esta película estadunidense es KidnapSecuestro, que evidentemente, con la situación de inseguridad y violencia que se vive en nuestro país desde hace años, no era lo más atinado para su promoción. De ahí lo de Mujer en llamas, ...

Por lo pronto, el título original de esta película estadunidense es Kidnap-Secuestro, que evidentemente, con la situación de inseguridad y violencia que se vive en nuestro país desde hace años, no era lo más atinado para su promoción. De ahí lo de Mujer en llamas, que confunde, y ya que está uno en la butaca, pues resulta que se trata de un secuestro infantil, con una buena carga de violencia y sufrimiento del niño en cuestión incluido.

Además, es una película que cumple fielmente con todos los requisitos del género: madre soltera que se abre paso como mesera para mantener a su pequeño, de quien ya nos “enamoramos” previamente en la secuencia de créditos, mediante los videos caseros que su mamá ha tomado desde que nació hasta sus seis años, un exmarido hostil con novia nueva que amenaza con pelear por la custodia completa del chavito, una distracción de la mamá y el predecible secuestro.

No se le puede negar a su director Luis Prieto que muestra buen oficio para hacer que la película, a pesar de numerosas fallas en la continuidad y momentos realmente inverosímiles, nos mantenga interesados por un buen manejo de la tensión y el suspenso, además de las bien logradas escenas de acción y largos minutos en persecuciones.

Está filmada casi en tiempo real, ya que la acción ocurre en las horas de un día. Halle Berry, que además participa como productora, interpreta a Karla, una entregada mamá que vive para Frankie, su hijo de seis años, recreado por Sage Correa. Cayendo en algunas cursilerías, Prieto se preocupa por convencernos de que entre ambos hay una verdadera comunión de almas. Un día al llevarlo al parque, Karla se distrae brevemente por contestarle a su abogado y cuando regresa al lugar donde dejó al niño no lo encuentra. De inmediato se moviliza y alcanza a ver a una mujer que lo mete por la fuerza a un Mustang verde medio derruido.

En ese instante ella se transforma en un dragón y persigue al auto, se les cuelga del techo y finalmente sale disparada. Se sube a su camioneta e inicia una persecución que dura prácticamente toda la película. Nadie parece darse cuenta de lo que le pasa. Karla persigue como un piloto de Fórmula 1 al vehículo en que vio entrar a su hijo: se saltan acotamientos, invaden camellones, atropellan, van en sentido contrario, se pasan altos, chocan y vuelven a chocar. Es decir, a su paso dejan una estela de coches volcados y personas heridas en plenas vías rápidas, y la policía, bien gracias. La acción es constante y el suspenso no baja. Un recurso un poco simplista es que ella, como única protagonista, habla sola y describe lo que piensa en voz alta, lo cual se antoja un poco forzado.

Además, en los primeros minutos, después de varios impactos, su camioneta no se ve en absoluto averiada. Pero, insisto, le reconozco que mantiene interesado, y si usted no es muy exigente hasta puede que la disfrute.

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