Yo, Daniel Blake

Una vez que termina Yo, Daniel Blake I, Daniel Blake, FranciaReino UnidoBélgica, 2016, nos quedamos con la impresión de que no es una gran película, el estilo es conservador con una historia humana muy sensible. Pero en las actuaciones destaca el protagonista, Dave ...

Una vez que termina Yo, Daniel Blake (I, Daniel Blake, Francia-Reino Unido-Bélgica, 2016), nos quedamos con la impresión de que no es una gran película, el estilo es conservador con una historia humana muy sensible. Pero en las actuaciones destaca el protagonista, Dave Johns, que sabe ser un hombre de carne y hueso, y Hayley Squires, que imprime una particular fragilidad a su personaje. Es una película que se queda en la mente. Considero que su contenido es notablemente actual y vigente, sensible, bien contado y, sobre todo, universal.

Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes 2016, está dirigida por el británico Ken Loach y, de hecho, tiene las características de otras de sus películas como el realismo en la denuncia social, la exploración de las clases trabajadoras, las injusticias que sufren los desposeídos. Está escrita por Paul Laverty.

El principal atractivo de la cinta es que el argumento podría estar ubicado en Reino Unido, México, India, España y muchos otros países que sufren de la ineficiencia de la burocracia, y eso hace que sea muy fácil identificarse con la historia. Hay dos ejes en el relato de Laverty: la determinación de un hombre por pelear por los derechos que legítimamente le pertenecen enfrentando una adversa e indiferente realidad social, y la oxidada y obtusa maquinaria burocrática que uno podría pensar que en Gran Bretaña fluye mejor, pero parece que en algunos casos no le pide mucho a la nuestra.

La historia se inicia con Daniel, un carpintero de 59 años interpretado con naturalidad y frescura por Dave Johns, un actor popular en la televisión inglesa que debuta en el cine con esta película. Daniel vive solo, es viudo, sus recursos son muy limitados y ha sufrido un infarto al corazón que le impide trabajar hasta que se recupere. Por ello, tiene que acudir a los servicios de asistencia social para solicitar una subvención por su incapacidad. Daniel se topa con las mentalidades obtusas de los empleados obligados a cumplir reglas, aún más obtusas, pero no se da por vencido.

Un día en una oficina conoce a Katie, Hayley Squires, que sorprende por la naturalidad de su interpretación, una joven desesperada madre soltera de dos hijos que solicita apoyo temporal en lo que encuentra un empleo. Al ver que es tratada de la misma manera insensible y déspota que a él, Daniel arma un escándalo, pero a partir de ahí se establece una relación de amistad entre él, Katie y sus hijos, todos, víctimas de una maquinaria burocrática trabada. Es a través de esa relación que alcanzamos a conocer detalles de la vida de Daniel como su matrimonio y viudez, sus hobbies y su necesidad de ayudar a los demás.

Ken Loach no pudo evitar caer en el melodrama, pero no se lo reprocho, ya que la tragedia acecha a los personajes. Parecería que la indiferencia de las autoridades que deberían protegerlos está cómodamente sentada, así como en México la impunidad ha encontrado un buen asiento.

Muy recomendable.

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