Adivina quién viene a cenar
Tuve la oportunidad de ver recientemente el gran documental I’m not your NegroNo soy tu Negro, dirigido por el haitiano Raoul Peck, que toma los textos del escritor James Baldwin para hacer una revisión profunda del devenir de Estados Unidos a través de los ojos de los ...
Tuve la oportunidad de ver recientemente el gran documental I’m not your Negro-No soy tu Negro, dirigido por el haitiano Raoul Peck, que toma los textos del escritor James Baldwin para hacer una revisión profunda del devenir de Estados Unidos a través de los ojos de los negros de ese país. “La historia de los negros en América es la historia de América, y no es una historia bonita”, decía Baldwin.
No soy tu Negro compitió por el Oscar como Mejor Documental y se estrena en México el 21 de abril, fecha en que le dedicaré este espacio. En algún momento surge el título de una película que causó revuelo cuando apareció en plena década de los 60, y en el contexto de una discriminación racial que alcanzó altos niveles de brutalidad.
Adivina quién viene a cenar (Guess who’s coming to dinner) es una comedia que está cumpliendo 50 años de su estreno. Aunque parece que hoy es anacrónica, la xenofobia del gobierno de Donald Trump y su severa tendencia a la discriminación racial dentro de su país, hacen actual esta historia que en su momento causó enorme revuelo y hasta escándalo.
Dirigida por Stanley Kramer y escrita por William Rose, Adivina quién viene a cenar es una comedia protagonizada por dos verdaderos iconos del cine de Hollywood: Spencer Tracy y Katharine Hepburn que fueron pareja en la vida real. Aparecen aquí como un matrimonio mayor que tiene una buena posición económica en San Francisco donde esperan la llegada de su hija que ha concluido sus estudios y regresa a casa acompañada de un médico negro con el que va a casarse. El médico está interpretado por Sidney Poitier, uno de los primeros actores de la comunidad afroamericana que abrió el camino para sus pares dentro de la cerrada y racista industria del cine en Estados Unidos.
Aunque los padres son gente conservadora, tienen cierta vertiente liberal que, después de la sorpresa al conocer al que será el padre de sus nietos, les permite entrar en conversaciones muy interesantes con la pareja sobre su futuro. Fue la última película de Spencer Tracy quien falleció unas semanas después de concluir el rodaje. Por su parte, Katharine Hepburn y el temblor de su Parkinson ya era notorio, pero ambos eran unos auténticos profesionales.
El guión se viste de muy inteligentes diálogos entre los padres, la hija y el joven prometido, que es un hombre encantador que desde el principio sabe la reacción que despertará en sus futuros suegros. Los prejuicios no sólo viajan del lado de los blancos hacia el negro, sino que él también da muestras de cierta predisposición hacia el blanco.
Los padres no rechazan el matrimonio de su hija por una diferencia de color de piel. Lo que les inquieta, sobre todo al papá que hasta lo consulta con un sacerdote, es el hecho de que la sociedad no está lista y sufrirán de rechazo e incluso de violencia: “no serán felices”, les dice.
Por supuesto que 50 años después se puede hablar de conquistas fundamentales, pero aún falta una buena parte del camino.
