Santa, 85 años
La semana pasada se cumplieron 85 años del estreno de Santa, película mexicana dirigida por Antonio Moreno que en 1932 se convirtió en la primera producción nacional sonorizada. Además de su aportación histórica al cine mexicano, Santa conjunta una serie de ...
La semana pasada se cumplieron 85 años del estreno de Santa, película mexicana dirigida por Antonio Moreno que en 1932 se convirtió en la primera producción nacional sonorizada.
Además de su aportación histórica al cine mexicano, Santa conjunta una serie de características que la hacen un icono. Sin duda, en 85 años el lenguaje cinematográfico ha cambiado. Un argumento como el de esta película, basada en la novela homónima de Federico Gamboa, se ha contado antes y después cientos de veces, pero no igualan la sutileza y hasta ingenuidad con que quedó plasmado en Santa.
Como siempre ocurre con estas etiquetas de “la primera película en…”, la polémica rodea a Santa, pues hay evidencias de que, aunque con otra tecnología, se filmó un corto con sonido en 1929. Pero Santa es, sin lugar a dudas, la primera con sonido perfectamente sincronizado gracias a un sistema óptico patentado por Joselito Rodríguez, conocido como Rodriguez Sound Recording System.
La música fue compuesta por Agustín Lara incluyendo el tema que Hipólito, el pianista invidente enamorado de Santa, le canta al declarársele en un momento clásico de la historia de nuestro cine.
Santa, interpretada por Lupita Tovar, es una joven angelical, inmaculada y virtuosa que vive con su familia en el pueblo de Chimalistac, al sur del Valle de México. Su belleza llama la atención de muchos hombres, desde luego
malintencionados. Ella cae seducida por Marcelino que la abandona después. Quedando la joven como “mercancía dañada” ante los ojos de su familia en particular de sus machos hermanos, Santa es repudiada y no encuentra otra forma de salir adelante que emplearse en un prostíbulo. Esta vida dura y cruel transformará su personalidad, convirtiéndola en una mujer amargada y resentida.
En el prostíbulo, Santa (nótese la ironía casi cruel de Gamboa al seleccionar este nombre para su protagonista), encuentra la ternura de Hipólito, Carlos Orellana, que toca el piano para amenizar el salón en el que las prostitutas divierten a sus clientes. Hipólito la ama en silencio, de la misma manera en que Santa ama a un torero que la trata con desprecio, interpretado por Juan José Martínez Casado.
Lupita Tovar, quien falleció en 2016 a los 106 años, había intentado hacer carrera en Hollywood antes de Santa, pero no logró los alcances de otras pioneras como Lupe Vélez o Dolores del Río. Se empleó entonces con éxito como protagonista de versiones hispanas de éxitos hollywoodenses como Drácula y otras más.
El director Antonio Moreno, de origen español, también venía de Hollywood y básicamente trabajó como actor. Llegó a ser un importante rival de Rodolfo Valentino en ese patrón de belleza masculina, muy latina, que predominaba en la época del cine mudo. Se registra que sólo dirigió cuatro largometrajes, entre ellos Santa y Águilas frente al sol, considerada la segunda película sonora mexicana.
La fotografía de Alex Phillips se suma a este equipo de pesos pesados de la época que hacen de Santa una película que hoy, 85 años después, hay que ver.
