Life: Vida inteligente
Dentro del género de ciencia ficción, las historias que abordan la posibilidad de vida fuera de nuestro planeta son probablemente las más frecuentes. Desde los gigantescos marcianos verdes que venían a destruir a la humanidad hasta un extraterrestre cabezón que se hace ...
Dentro del género de ciencia ficción, las historias que abordan la posibilidad de vida fuera de nuestro planeta son probablemente las más frecuentes. Desde los gigantescos marcianos verdes que venían a destruir a la humanidad hasta un extraterrestre cabezón que se hace amigo de un niño y sólo quiere regresar a su casa, hay una larguísima lista de títulos que se han filmado prácticamente desde que existe el cine.
El viernes se estrenó Life: Vida inteligente, película estadunidense dirigida por el realizador sueco-chileno Daniel Espinosa y escrita por Rhett Reese y Paul Wernick. Hay que decir que es clarísima la inspiración que los autores encontraron en Alien de Ridley Scott, con la que su argumento, carente por completo de originalidad, tiene un parentesco muy cercano. Tiene también ciertos guiños con Gravedad de Alfonso Cuarón.
Pero también hay que reconocerle a Life: Vida inteligente cualidades que la hacen una película que se deja ver, particularmente el ritmo del relato, que una vez que se presenta el conflicto genera un nivel aceptable de tensión, casi desesperante, que no da tregua al espectador. A fin de cuentas, la trama se va convirtiendo en una historia de terror, que sucede dentro de una estación espacial en órbita alrededor de la Tierra.
Se inicia cuando seis astronautas, dos mujeres y cuatro hombres, viajan de regreso a casa después de haber tomado unas muestras en Marte, que incluyen una microscópica célula que genera una gran celebración en la orgullosa tripulación por ser la primera forma de vida extraterrestre que se descubre. Tras la estimulación de la paralizada célula, de manera evidentemente imprudente por parte de un “experto” tripulante, ésta se reanima y ahí empiezan los problemas.
Aquí no hay una Ripley como en Alien. Es una película coral, no hay un protagonista, a pesar de estar en el reparto dos de los actores más destacados del momento: Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds, acompañados de Rebecca Ferguson, Ariyon Bakare, la actriz rusa Olga Dihovichnaya y el japonés Hiroyuki Sanada que le dan el carácter multirracial a la tripulación. Los personajes no alcanzan a estar bien delineados, sabemos poco de ellos, a excepción del japonés de cuya vida personal algo se asoma. Esto implica que sea difícil conectarse con ellos.
La recreación de la tecnología espacial es impecable, ya que contaron con la asesoría directa de la NASA. La puesta en escena refuerza una incómoda claustrofobia. Los movimientos de cámara dentro de la nave están bien cuidados, el desempeño de la tripulación se ve bien coreografiado. Los efectos especiales también contribuyen al realismo del relato.
Insisto, a nivel argumental no aporta nada nuevo, pero no deja de ser una historia que, aunque conocida, está bien contada.
