I.T. El Intruso
Señores: no me lo tomen a mal, pero, sin duda, si a las mujeres que pasan los 40 y 50 les está costando trabajo encontrar papeles interesantes en el cine, en menor medida los actores también están sufriendo del mismo problema. El mejor ejemplo de esto es Nicholas Cage, ...
Señores: no me lo tomen a mal, pero, sin duda, si a las mujeres que pasan los 40 y 50 les está costando trabajo encontrar papeles interesantes en el cine, en menor medida los actores también están sufriendo del mismo problema.
El mejor ejemplo de esto es Nicholas Cage, quien tiene perdida la brújula; Bruce Willis acepta muy malos proyectos, y en esta ocasión el irlandés Pierce Brosnan, que una vez concluida su participación en las películas de James Bond no encuentra una película interesante, apropiada para su edad, y eso que físicamente todavía “se defiende”.
El Intruso ( I. T. Irlanda-Francia-Estados Unidos, 2016) se estrena este viernes 13 y está dirigida por John Moore, quien tiene una trayectoria olvidable con títulos como Detrás de las líneas enemigas, el remake de El vuelo del Fénix, el remake de La profecía, Max Payne, etc. El guión es particularmente débil y Brosnan está como productor y protagonista en un personaje en el que no se siente cómodo. Empezando con la expresión de su avejentado rostro en el cartel publicitario, que en nada invita a ver la cinta, y hago énfasis que no es por el envejecimiento, sino por su expresión demasiado hostil.
Brosnan interpreta a Mike Regan, un arrogante y ambicioso multimillonario propietario de una línea aérea que tiene planes de expansión para su enorme negocio. Vive con su esposa e hija adolescente y forman una familia feliz, ya que ambas son su mayor interés en la vida. Regan ha equipado su casa con tecnología de punta para poder estar pendiente de lo que sucede en todas las habitaciones.
Cuando trata de presentar ante su consejo los planes de crecimiento de la empresa, una falla hace que entre en escena el que será el antagónico del relato, Ed, interpretado por James Frecheville, un joven empleado que había pasado desapercibido para Regan y resulta ser un brillante experto en información y tecnología. Lo invita a su casa para que acepte involucrarse en esa nueva etapa de crecimiento, pero en pocas semanas Ed, como es más que predecible, se convierte en un hacker acosador que amenaza con arruinar la vida privada de Regan y sus planes de inversión.
Ni Brosnan ni el joven Frecheville logran convencer en una película llena de estereotipos y lugares comunes que recuerda otras muy malas como Sliver. Invasión de la privacidad con Sharon Stone, o Fear-Miedo con Mark Wahlberg. Los mejores momentos o los menos malos los tiene el actor sueco Michael Nyqvist, que le roba algunas escenas a Brosnan a la hora de irrumpir en la casa del patológico hacker.
El intruso es predecible, con una temática desgastada, actuaciones muy menores y una muestra de que, en efecto, los actores maduros, y no sólo las damas, también tienen problemas para encontrar historias interesantes y, sobre todo, originales.
Espere a Netflix o cualquier otro formato. No vale el boleto.
