La llegada
Este viernes se estrena en todo el mundo La llegada Arrival, Estados Unidos, 2016, dirigida por el canadiense Denis Villeneuve IncendiosLa mujer que cantaba; Prisioneros; Enemigos idénticos; Tierra de nadie: Sicario, con un guión que funciona como un cronómetro, escrito ...
Este viernes se estrena en todo el mundo La llegada (Arrival, Estados Unidos, 2016), dirigida por el canadiense Denis Villeneuve (Incendios-La mujer que cantaba; Prisioneros; Enemigos idénticos; Tierra de nadie: Sicario), con un guión que funciona como un cronómetro, escrito por Eric Heisserer, que a su vez se basa en el relato corto de Ted Chiang, Historia de tu vida. Todos estos nombres, junto con el de la protagonista Amy Adams, o el director de fotografía Bradford Young, o la dirección de arte, o la música, se mencionarán varias veces en la próxima temporada de entrega de premios.
La ciencia ficción ha permitido grandes películas que se convierten en verdaderos malabarismos mentales. Laberintos narrativos que nos ponen trampas, nos sorprenden, nos hacen reflexionar, y quedarnos con una película en la mente por días y semanas. Ése es el caso de La llegada que, aunque siendo mucho más compleja, va muy en la línea de Contacto, de Robert Zemeckis, Gravedad, de Alfonso Cuarón, o Interestelar, de Christopher Nolan. Pero a la que más puede acercarse es a 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.
Amy Adams, muy probable nominación al Oscar a la mejor actriz, es la doctora Louise Banks, una lingüista y maestra que trabaja en una universidad. Adams usa la contención y una dulce expresión de melancolía profunda para construir a esta mujer, cuyo pasado vamos conociendo a través de sutiles y casi fugaces flashbacks, bien dosificados de manera que no revelan más de la cuenta. Un buen día todo se paraliza cuando en doce puntos distintos de la Tierra se posan sendos objetos gigantescos de origen extraterrestre. De formas ovaladas y más de 400 metros de altura, desde su interior se emiten mensajes que no se han podido interpretar.
Es una inteligencia superior que se infiltra en un mundo caótico como el nuestro, con dificultades para llegar a entendimientos y acuerdos hasta en las cosas más simples. De hecho, algunos gobiernos, y de manera totalmente prejuiciosa, perciben a estos seres como agresivos y peligrosos. Para traducir su mensaje son buscados dos especialistas, la doctora Banks e Ian Donnelly, interpretado por Jeremy Renner. Son enviados al objeto que está en Montana, y empiezan a trabajar para tratar de comprender a qué vienen esas criaturas que manejan un complicado lenguaje. No le digo más.
El guión de Eric Heisserer, en el que se ve la mano de Denis Villeneuve porque su trayectoria temática es radicalmente distinta, usa un argumento de ciencia ficción para explorar otras tesis, complejas y filosóficas, como el sentido de la vida, qué es la realidad, los recuerdos, el amor, la vida, la muerte.
Villeneuve también aborda la no linealidad del tiempo, el destino, el cosmos, el orden, el caos, la magia matemática del lenguaje, la forma en que millones de partículas en el universo tienen que coincidir en función de una sola persona, el verdadero eje de la trama. El ritmo es lento y a veces es casi contemplativa. Es una película hipnótica que debe verse más de una vez.
La llegada es lo más recomendable de los últimos meses.
