El contador
Dirigida por Gavin O’Connor, de muy regular trayectoria, y escrita por Bill Dubuque, que tiene un guión interesante en El Juez de 2014, El contador The Accountant, Estados Unidos, 2016 parte de una premisa original con un muy solvente guión, y es Ben Affleck, un actor ...
Dirigida por Gavin O’Connor, de muy regular trayectoria, y escrita por Bill Dubuque, que tiene un guión interesante en El Juez de 2014, El contador (The Accountant, Estados Unidos, 2016) parte de una premisa original con un muy solvente guión, y es Ben Affleck, un actor limitado, el que podía dar el ancho para encarnar al personaje central. Me explico.
En efecto, Affleck dista de ser un actor convincente. Su cuadrada mandíbula, barba partida y esa extraña dificultad para expresarse, le hacen difícil darle matices y diferentes estados de ánimo a un personaje. De ahí que los superhéroes como Daredevil y hasta el propio Batman, no le representen un gran reto. Pero todo ello opera en su beneficio en El contador.
Sin duda, su desempeño como director es mucho más logrado. Argo, Desapareció una noche (Gone baby gone) o Atracción peligrosa (The Town) confirman que puede ser más talentoso en ese terreno.
El contador es un thriller que se inicia con una secuencia fuerte, de impacto, en la que los padres de Christian Wolff, un niño con evidentes características especiales que lo hacen disfuncional, discuten con un terapeuta que les propone hacerse cargo por completo de su formación para que logre llevar una vida lo más normal posible. La madre se ve agotada, el padre está más dispuesto, pero es esa relación con un papá militar, inflexible y violento la que marca la vida de este niño y su hermano, formados como eficientes máquinas de matar.
El tiempo pasa y el niño se ha convertido en un contador con una mente superdotada para las matemáticas, característica que suelen tener las personas con cierto tipo de autismo, que es la condición que ha padecido siempre. Interpretado por Ben Affleck, es un hombre incapacitado para establecer relaciones afectivas. Vive solo en un mundo que ha construido para sí mismo en medio de obsesiones y manías. Es ahí que el personaje le sienta como anillo al dedo al actor. Christian no parece tener un código de ética o juicios de valor; no reconoce, ni le interesa, qué está bien y qué está mal. No expresa nada, es antisocial.
Lleva con extraordinaria eficiencia la contabilidad de varios grupos criminales fuera de la legalidad. Es discreto y no hace preguntas. Pero el FBI le sigue los pasos a esas operaciones y llega hasta él cuando la empleada de una empresa de robótica (Anna Kendrick) destapa manejos oscuros. Wolff entonces empieza a colaborar para desenmascarar la desviación ilegal de fondos y se mete en la cueva del lobo.
Gavin O’Connor cuenta bien la historia, pues entreteje otras tramas, especialmente la carga del pasado de Christian en relación con su hermano y su padre, por medio de flashbacks, y la sugerencia de una sutil atracción entre Christian y el personaje de Anna Kendrick, que trata de saltar la infranqueable muralla que él ha levantado.
El contador es una grata sorpresa dentro del género. Con giros inesperados, una buena mezcla de suspenso y un conflicto familiar bien planteado en la construcción de los personajes.
Muy recomendable.
