Un amigo irremplazable

El tercer largometraje del cineasta francés Thomas Lilti se estrenó el viernes pasado con el título en español de Un amigo irremplazable, y el original en francés Médecine de campagne, coescrita por Lilti con base en un relato de Shérazade Khalladi, que ya trabajó ...

El tercer largometraje del cineasta francés Thomas Lilti se estrenó el viernes pasado con el título en español de Un amigo irremplazable, y el original en francés Médecine de campagne, coescrita por Lilti con base en un relato de Shérazade Khalladi, que ya trabajó con el director en su cinta anterior, Hipócrates. Desconozco si el título se refiere a médico de “campaña” o “campiña”, pero ambas palabras le quedan a la perfección al relato.

Un amigo irremplazable está protagonizada por François Cluzet, un actor muy popular en Francia, cuyas películas suelen tener buenos resultados en la taquilla en ese país. En 2011 se hizo más conocido entre el gran público de México y otros países con la exitosa comedia Amigos-Intouchables, escrita y dirigida por Olivier Nakache y Eric Toledano. En ella, Cluzet interpreta a un próspero hombre de negocios que, a raíz de un accidente, queda parapléjico y contrata como cuidador a la persona más improbable para fungir como un enfermero, naciendo entre ambos una amistad sólida. La película estuvo nominada a varios premios y fue un golpe en la taquilla francesa.

En Un amigo irremplazable, François Cluzet es Jean Pierre, un solitario médico rural, entregado al 100 por ciento a sus pacientes, a los que visita en sus casas a la hora y el día que sea. Haciendo un paréntesis: llama la atención la eficiencia del sistema de salud pública en Francia. En la pequeña comunidad donde Jean Pierre trabaja la gente no tiene recursos y dependen estrictamente de la atención médica que reciben del gobierno a través de médicos que hacen visitas a domicilio

Regresando a la historia, un día a este “médico de la campiña”, acostumbrado a una vida rutinaria y cómoda en el campo, se le presenta un problema inesperado que lo obliga a enfrentar un cambio de vida e incluso rompe sus esquemas al verse forzado a convivir con una doctora —personaje muy interesante que, lamentablemente, no se aprovecha, interpretado por Marianne Denicourt—, que trabajará hombro con hombro con él en la atención de sus pacientes.

Jean Pierre no conoce otra forma de vida y, además, tiene un compromiso que va más allá del deber con varios de sus pacientes. La relación con algunos de ellos está bien presentada, pero no se profundiza en la realidad de ninguno.

El punto débil de Un amigo irremplazable es el guión, que en ocasiones parece tirar demasiado de la historia que se siente demasiado plana, sin puntos climáticos o giros atractivos. Aunque se recrea bien la vida monótona del lugar y del propio Jean Pierre, conocemos poco de su pasado y de los pacientes que atiende. En vez de alargar la trama, hubiera sido mucho más interesante explorar a profundidad ciertas situaciones.

Además, cosa rara, el propio François Cluzet parece tener problemas para convencer como Jean Pierre, pues le faltan las herramientas en un argumento que dota al personaje de pocos matices.

Es una película que entretiene, pero nos deja con la sensación de que algo le faltó.

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