Dior y yo

Para la gran mayoría de los mortales, el mundo del jet set, los “ricos y famosos”, las alfombras rojas, las grandes subastas de arte, los escandalosos romances y divorcios en las revistas “del corazón”, las pasarelas de alta costura, nos quedan muy distantes, pero ...

Para la gran mayoría de los mortales, el mundo del jet set, los “ricos y famosos”, las alfombras rojas, las grandes subastas de arte, los escandalosos romances y divorcios en las revistas “del corazón”, las pasarelas de alta costura, nos quedan muy distantes, pero también a muchos les resultan muy seductores. De alguna manera, las vidas de aquellos que nacen en “cuna de oro” se hacen “aspiracionales”, y se convierten en los modelos a los que buscan imitar.

De ahí la importancia de la moda que, aunque se antoja superficial y vana, mueve miles de millones de dólares en el mundo entero. Cuando un gran diseñador lanza un modelo que le promueve alguna estrella adolescente, al día siguiente el citado modelo ha sido copiado cientos de miles de veces.

Christian Dior fue uno de esos visionarios diseñadores cuyo legado sigue destacando en una de las firmas más influyentes del mundo. Tras la fundación de la Casa Dior en 1946, 70 años después, sigue siendo líder en un mercado en el que es una importante influencia internacional.

Hoy se estrena Dior y yo (Dior et moi, Francia, 2014), dirigido por Frederic Tcheng, que ya realizó un documental sobre otro diseñador poderoso en la industria de la alta costura: Valentino.

Dior y yo es un trabajo que resulta muy atractivo, aunque no estemos involucrados con el tema de la moda ni gastemos fortunas en un modelo exclusivo ni conozcamos del mundo de los grandes diseñadores. Probablemente son esos factores los que lo hacen interesante, pues nos lleva a explorar, tras bambalinas, las vicisitudes previas a un desfile, en el que se presenta una nueva colección, nada menos que de la prestigiosa Casa Dior.

Tcheng sigue, en particular, el ingreso a la firma del diseñador Raf Simons, que llegó como relevo en la dirección creativa de la “maison” a la salida de Paul Galiano. Simons, de origen belga, era muy conocido entre los creadores de ropa masculina. Dirigió la firma Jill Sander, que diseña exclusivamente modelos para hombres. Su incorporación a la casa Dior, en 2012 —de la que salió en 2015—, resultaba desconcertante incluso para los propios empleados de la empresa, a los que, además, se les anunció su llegada dando poco tiempo para que se encargara de lanzar su propia colección con Dior, con la que revolucionaria el espíritu del legendario diseñador, pero sin dejar de combinar con equilibrio la modernidad y la tradición.

Con cierto recelo y casi sin darse cuenta, Raf Simons se va desnudando ante la cámara de Tcheng. Tímidamente va acercándose a los artesanos que forman parte del “alma de Dior”: el taller. En una labor de equipo sacan adelante una colección que marca un antes y un después para la firma.

Aunque se hace un poco tedioso en sus primeros 50 minutos, a partir de la segunda parte Dior y yo nos muestra cómo Simons reinventó las prendas clásicas ya existentes, siempre teniendo presente no traicionar el legado del fundador. El lanzamiento de su colección en medio de las flores, en un claro homenaje al propio Christian Dior, tuvo un gran impacto en el mundo de la alta costura.

Muy recomendable.

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