Llévate mis amores

Este viernes se estrena otro esplendido documental que usted no puede perderse: Llévate mis amores, dirigido y escrito en 2014 por Arturo González Villaseñor, que en ese entonces contaba con 28 años y es egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel ...

Este viernes se estrena otro esplendido documental que usted no puede perderse: Llévate mis amores, dirigido y escrito en 2014 por Arturo González Villaseñor, que en ese entonces contaba con 28 años y es egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco.

Ya he comentado mucho en éste y otros de mis espacios que la realidad desborda a la ficción, y esto es particularmente cierto en nuestro país. Los desaparecidos sin voz, los abusos de la autoridad y a la vez su indiferencia, la corrupción, la creciente violencia, el poder del crimen organizado y desorganizado, las mentiras, el desempleo, nuestra incapacidad para la aceptación de las diferencias, la indignante impunidad y muchos etcéteras, dan para contar cientos de historias, en muchas de las cuales destacan héroes anónimos, hombres y mujeres, ancianos y niños, que remontan la crudeza de su circunstancia para hacer su trabajo y hacerlo bien, sin hacer ruido, sin promoverse en las redes sociales, sin medallas ni diplomas ni homenajes.

De ahí el gran valor de Llévate mis amores, un documental de contenido social que cuenta una historia sobre personajes olvidados, de esos que mantienen este país en pie sin que aparezcan en los periódicos o los noticiarios.

Arturo González Villaseñor inició una investigación en 2011 en torno a los migrantes centroamericanos que viajan en condiciones de altísimo riesgo, sentados en el techo o medio colgados en la estructura de hierro, madera y acero de La Bestia, el emblemático tren de carga, también conocido como “el tren de la muerte”, en el que cada año se calcula que más de medio millón de hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses y también mexicanos cruzan el país para llegar a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida que sus respectivos países, incluido el nuestro, no pueden proveerles.

Además del peligro de viajar en esas condiciones, los migrantes enfrentan a las autoridades corruptas, a Los Zetas, a narcos y delincuentes. También pueden caerse del tren o ser arrojados de éste por otros compañeros.

Llévate mis amores se ubica en una comunidad de Veracruz llamada Guadalupe La Patrona, en la que un grupo de mujeres, conocidas como Las Patronas, desde 1995 se dedican a alimentar a los aguerridos ocupantes de La Bestia. González Villaseñor se va deteniendo en cada una de ellas que hablan de sí mismas mientras preparan con esmero una gigantesca cazuela de arroz y frijoles o hacen tortillas o llenan de agua del pozo las botellas de plástico. Otras más, de acuerdo a como se repartan la chamba, ponen la comida en bolsas de plástico y, juntas todas, al oír el silbato del tren, corren a la vía, mientras los cientos de hombres y algunas mujeres, que materialmente cuelgan de La Bestia de más de 100 toneladas, extienden los brazos para alcanzar el alimento sin que el tren se detenga. Las escenas son dramáticas, de una conmovedora belleza.

Terminada la faena con riesgo de sus propias vidas, Las Patronas regresan a sus casas con una enorme sonrisa en el rostro, hasta divertidas. Al día siguiente volverán a empezar, sin que estén en las redes sociales los periódicos o la televisión.

Bellísimo trabajo. No se lo pierda.

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