Pasión por las palabras
Apoyado en el trabajo de dos excelentes actores, el director Michael Grandage presenta su primer largometraje Pasión por las palabras Genius, Estados UnidosReino Unido, 2016. El título original GeniusGenio ha sufrido modificaciones como en nuestro país, Pasión por las ...
Apoyado en el trabajo de dos excelentes actores, el director Michael Grandage presenta su primer largometraje Pasión por las palabras (Genius, Estados Unidos-Reino Unido, 2016). El título original Genius-Genio ha sufrido modificaciones como en nuestro país, Pasión por las palabras, la española El editor de libros, Un maestro de genios en Brasil, y Un editor de genios en Portugal, que es quizá la mas apropiada, pues la cinta está basada en la novela Max Perkins: Editor of genius, de Andrew Scott Berg.
La historia se ubica en Nueva York en plena Depresión Económica, en un ambiente de desesperanza, cuando la caída de los grandes capitales y el desempleo golpearon cruelmente a la sociedad estadunidense. La fotografía deslavada y el clima, constantemente nublado y lluvioso, refuerzan ese estado de ánimo. Había actividades que eran casi impensables, pero que superando la crisis seguían operando aunque con ciertas restricciones.
Una de ellas era la publicación de libros, y estamos hablando de un periodo de iconos de la literatura como Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Thomas Wolfe, quien es básicamente la figura central en torno a la que gira el relato en Pasión por las palabras. En un trabajo más que convincente de Jude Law, conocemos a un escritor, que reconozco, no me es tan familiar como los otros dos. Los pasajes de la obra de Wolfe citados en la película son de una gran belleza y complejidad literaria.
El escritor era hiperactivo, se le siente estereotipado, con una inagotable verborrea, aunque creo que la explotación de esta característica se convierte en un obstáculo del guión que impide la comunicación de profundidad entre ambos personajes. A la muerte de Wolfe el propio William Faulkner lo consideró el mejor autor de su generación. Wolfe entró en relación con Max Perkins, un destacado editor de la casa Charles Scribner’s Sons, cuya buena parte de su biografía ocupa la trama y que está interpretado por Colin Firth, que hace de Perkins un hombre brillante, sensible, contenido, discreto. Dos buenos actores británicos para dar vida, y muy bien, a dos personajes estadunidenses, muy estadunidenses.
Perkins recibe un manuscrito de Wolfe que muchas editoriales han rechazado y se decide a publicarlo, pero antes tiene que convencer al autor de que hay que eliminar páginas, reestructurar algunas líneas, reescribir ciertas situaciones, cambiar el título. Es ahí donde la película es atractiva pues presenta con claridad la relación de un escritor de alto nivel con su editor, también experimentado y con olfato, y la forma en que negocian los cambios, a los que el primero se resiste, y que el segundo considera indispensables para el éxito del libro.
Nicole Kidman, que sigue buscando un proyecto que la reubique, interpreta a la amante de Wolfe, una mujer pretenciosa, arrogante, de la que se antoja poder saber más y el porqué de su razón de ser. Laura Linney es la esposa de Max Perkins, una entregada madre y esposa con inquietudes literarias, que se siente casi desplazada cuando Wolfe irrumpe en la vida de su esposo en una extraña relación que se mueve entre la amistad, la comprensión y una cierta insinuación homosexual.
Es una película muy recomendable.
