Atentado en París

La realidad sigue y seguirá superando a la ficción, y la mejor fuente de historias es la vida misma. El viernes llegó a México la película Atentado en Paris Bastille Day, FranciaEstados UnidosReino Unido, 2016, que es un intento muy mediano de desarrollar una historia ...

La realidad sigue y seguirá superando a la ficción, y la mejor fuente de historias es la vida misma.

El viernes llegó a México la película Atentado en Paris (Bastille Day, Francia-Estados Unidos-Reino Unido, 2016), que es un intento muy mediano de desarrollar una historia de acción con el pretexto del terrorismo. Sin pretenderlo la cinta ganó cierta notoriedad, pues su estreno fue aplazado a causa del ataque sanguinario en Niza durante la celebración del Día de la Bastilla, el 14 de julio.

Estrenada en Francia el 13 de julio, fue retirada de algunas salas y con semejante título y contenido, la película tuvo que esperar como una forma de solidaridad y respeto ante la tragedia. En varios países se le cambió el título, y a México llega como Atentado en París.

Apostándole a lo taquillero que desgraciadamente resultan las historias sobre terrorismo, el director James Watkins (La dama de negro) construye una trama en la que se aleja del lugar común del clásico terrorista musulmán, fanático y con aspecto árabe. Aun así me sigue pareciendo fuera de lugar estrenar de todas formas, pero así es este negocio. Al margen de esto, la cinta es una colección de clichés que ya hemos visto mucho en el cine, y acaba siendo un entretenimiento para sábado en la tarde.

Michael, interpretado por el gris actor británico Richard Madden (Juego de Tronos, La Cenicienta), es un estadunidense que sobrevive como carterista en París. Sin pretenderlo se ve directamente involucrado en el estallido de una bomba. Las cámaras de seguridad lo tienen claramente identificado, y la policía francesa en colaboración con la CIA, se dan a la tarea de desmantelar la amenaza que se cierne sobre la ciudad.

Briar es un agente interpretado por el británico Idris Elba, que sabe que hay que encontrar a ese “terrorista” que muestran las cámaras para llegar al fondo de la red. Paralelamente los responsables, como le dije ni árabes ni musulmanes, y en una subtrama un poco inverosímil, se preparan para continuar con una cadena de atentados.

La película zozobra en repetidas ocasiones, pero la sacan a flote algunas persecuciones y el trabajo de Idris Elba, que se adueña de la historia con su talento y enorme presencia. Watkins quiso jugar, sin éxito, con una cinta de acción en la línea de las buddy movies, pero para eso es fundamental que la pareja de compañeros o amigos funcione en la pantalla, sea creíble para el espectador y que se pueda sentir simpatía por ellos.

Ése no es el caso en Atentado en París, sobre todo porque Richard Madden, aunque no es un actor malo, no tiene una personalidad que lo haga conectarse con el público. Desde su trabajo en Juego de tronos era fácilmente opacado por otros actores y en La Cenicienta es un príncipe que “ni fu ni fa”. Elba puede solo con el peso de la película, y aunque los dos se esfuerzan, no alcanzan la mentada química que es fundamental, y debe ser espontánea en este género.

Entretiene a secas.

Temas: