Redes sociales: “Tengo dudas”
La duda es una película norteamericana del 2008 escrita y dirigida por el dramaturgo John Patrick Shanley que tiene otra película más como director, Joe contra el volcán de 1990. Originalmente escrita para el teatro, en Mexico tuve oportunidad de ver La duda ...
La duda es una película norteamericana del 2008 escrita y dirigida por el dramaturgo John Patrick Shanley que tiene otra película más como director, Joe contra el volcán de 1990.
Originalmente escrita para el teatro, en Mexico tuve oportunidad de ver La duda protagonizada por Silvia Mariscal y Moisés Arizmendi. El texto es brillante, profundo, demoledor, y al contrario de lo que se cree no es una disección de la pederastia, sino del engaño, la hipocresía, la doble moral, la miseria humana. La versión cinematográfica tiene un reparto impresionante:
Philip Seymour Hoffman como el padre Flynn, capellán y maestro en una escuela para niños, Meryl Streep como la hermana Aloysius, la directora, Amy Adams es la hermana James, y Viola Davis como la mamá de un alumno. Todos fueron nominados al Oscar y el Globo de Oro.
La acción transcurre en 1964 en el Bronx, gira en torno a las sospechas de la hermana Aloysius sobre un probable abuso sexual del padre Flynn con un alumno negro. El planteamiento de Shanley es tan equilibrado, que a pesar de las asperezas del tema el espectador no alcanza a tomar partido con certeza por ninguna de las partes, tiene dudas.
En un sermón que el carismático Flynn dicta durante la misa, hace una metáfora brillante sobre los estragos del chisme, hablando de una mujer que al sentirse culpable porque chismorreaba sobre un hombre, va a confesarse. El sacerdote le dice que ha pecado al levantar falso testimonio contra una persona, y como penitencia le manda que tome una almohada, suba a su azotea, la apuñale y regrese con él. La mujer hace lo que le indica y cuando el padre le pregunta qué pasó al abrir la almohada, ella contesta que volaron miles de plumas. Entonces le dice que vaya a recoger todas, y al responder la mujer que eso es imposible porque se las llevó el viento, el sacerdote enfáticamente exclama “¡eso es el chisme!”.
En la era de las redes sociales y del “todos deben saber lo que hago, y yo debo saber lo que hacen todos”, La duda es un argumento vigente, vibrante y actual.
Me admito reticente al fenómeno de las redes aunque admito su importancia y su peligroso poder cuando se usan para destruir, lo cual es frecuente. Será que siempre he vivido sin decirle a la gente lo que hago y sin saber lo que hacen ellos, pero la tendencia es en sentido contrario y lo respeto. De hecho me valgo de Twitter y Facebook estrictamente para darle mayor exposición a mis columnas. Ocasionalmente añado un comentario personal, pero no ando reportando dónde estoy ni con quién.
Parecería que las redes sociales son esa almohada de La duda. Casi siempre amparados en el anonimato, los comentarios que denostan y ridiculizan son más comunes que los que implican algo positivo o constructivo. Las “plumas” de cada falsedad de 140 caracteres proliferan haciendo daño, difamando, mintiendo. Cada frase, y la repetición por parte de otros usuarios se esparcen en segundos como las plumas que ya es imposible recoger. El daño queda hecho.
Insisto “tengo dudas”.
