Un secreto entre nosotros

El joven director norteamericano Andrew Renzi debuta, sin pena ni gloria, con su primer largometraje, Un secreto entre nosotros The benefactorEl benefactor, Estados Unidos, 2015. Hoy no voy a gastar tinta ni tiempo para protestar por los cambios de sentido en las ...

El joven director norteamericano Andrew Renzi debuta, sin pena ni gloria, con su primer largometraje, Un secreto entre nosotros (The benefactor-El benefactor, Estados Unidos, 2015). Hoy no voy a gastar tinta ni tiempo para protestar por los cambios de sentido en las “traducciones” de los títulos, ni modo.

Esta cinta, que se estrena el viernes, ha tardado en llegar a nuestro país y se basa en un guión del propio Renzi, que tuvo la suerte de contar con un protagonista que sabe sacar adelante un personaje muy complejo, distinto a lo que ha hecho antes, y que, hay que decirlo, no está bien construido.

A sus 67 años, Richard Gere es de esos actores maduros de los que hemos hablado, que una vez pasados los años de la galanura y el sex symbol, tienen que dar un giro a sus carreras, en busca de personajes interesantes y apropiados para su edad. Al contrario de otros como Bruce Willis o Liam Neeson, que son actores con más recursos que otros de sus contemporáneos fortachones, Gere se ha ido hacia los dramas y thrillers, pero no parece que acierte en encontrar un proyecto contundente.

Un secreto entre nosotros pudo ser la película que le diera ese empujón, pero la cinta adolece de fallas en el guión y, sobre todo, en la dirección. El actor interpreta a Franny, un filántropo millonario, soltero, excéntrico, espléndido. Su afecto lo ha vertido en una pareja de amigos entrañables, él es un médico que dirigirá un hospital que Franny está por terminar. Son los padres de Olivia, Dakota Fanning, bien a secas, en la que Franny también ve a una hija.

Un accidente automovilístico y las circunstancias que lo provocan cambiará radicalmente las vidas de los cinco. Tras recuperarse de sus heridas, varios años después, Franny queda más lesionado del alma que del cuerpo, y se vuelve un ermitaño. Encerrado en un cuarto de hotel de lujo y abandonado de sí mismo, se ha dejado crecer el pelo y la barba, no ve a nadie y está atrapado en la adicción a los medicamentos que le calman el dolor de los primeros meses de sus graves lesiones.

Richard Gere tiene un interesante reto en este personaje que, aunque con algunas carencias argumentales, se antoja complejo, contradictorio, odioso y tierno al mismo tiempo, desesperado por redimirse. Franny es de las personas que creen que las faltas se limpian con regalos, con bienes materiales. Presa del dolor y el sentimiento de culpa, es un hombre que obra de manera compulsiva, caprichosa, impositiva, las cosas tienen que marchar al son que él toca.

Los personajes secundarios no están bien desarrollados, lo cual convierte en el eje de rotación de la historia a ese “benefactor” voluntarioso, casi histriónico, que no entiende un “no, gracias” por respuesta.

Aun cuando Un secreto entre nosotros es una película fallida, lo mejor es, sin duda, el trabajo de Richard Gere, y la hace digna de verse. Franny es prepotente, pero en el fondo está fracturado, puede generar empatía en el espectador y, al mismo tiempo, habrá quien lo considere insoportable.

Vale la pena por su actuación, nada más.

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