Ben-Hur

Con esta nueva versión de BenHur no pude evitar preguntarme: ¿qué tiene la historia de Judah Ben Hur que periódicamente se adapta y se vuelve a adaptar al cine o la televisión? Los diferentes argumentos se basan o inspiran en la novela Ben Hur: A tale of the ChristBen ...

Con esta nueva versión de Ben-Hur no pude evitar preguntarme: ¿qué tiene la historia de Judah Ben Hur que periódicamente se adapta y se vuelve a adaptar al cine o la televisión?

Los diferentes argumentos se basan o inspiran en la novela Ben Hur: A tale of the Christ-Ben Hur: Un relato de los tiempos de Cristo, que el general Lewis Wallace, quien luchó del lado de la Unión durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos, publicó en 1880. Desde un corto en 1905, hasta la más reciente adaptación que se estrena hoy a nivel masivo, las desventuras del príncipe judío bajo el implacable yugo del Imperio Romano en el contexto de la llegada de Cristo, han sido recreadas en aproximadamente cinco versiones de las que la más conocida es la épica de 1959, dirigida por William Wyler y protagonizada por Charlton Heston.

Ganadora de 11 premios Oscar, es una superproducción de la Metro con tres horas de duración. Su trascendencia hace que proyecte una amplia sombra sobre esta nueva versión que, insisto, es innecesaria, fría, y dista mucho de emocionar o generar empatía. Con una película de esos tamaños, no se juega a hacer un remake.

Dos grandes personajes: Judah Ben Hur y Messala Severus, criados como hermanos entrañables, pero de orígenes que, a la larga, plantearán un feroz antagonismo entre ambos, fueron papeles emblemáticos en las carreras de Charlton Heston y Stephen Boyd. Se insinúa incluso entre los personajes una orientación homosexual (lo que fue negado por Heston y Wyler), que da a esa versión un atractivo particular.

La historia de traición, venganza, amor, odio, resentimiento y redención en tiempos de Cristo, se desdibuja en esta nueva versión dirigida por Timur Bekmambetov, cuya filmografía seguirá siendo gris después de esta película, y en la que los actores Jack Huston como Ben Hur y Toby Kebbell como Messala, lucen muy disminuidos ante la talla de sus personajes.

El camino del héroe y su crecimiento espiritual y personal es ambiguo. Se separa de la de 1959 al dar preponderancia al personaje de Cristo (Rodrigo Santoro) —que en la anterior ni siquiera muestra el rostro—, pero se acerca al mensaje cristiano de Wallace. Los guionistas introducen varios cambios argumentales, y la solidez del trabajo de Morgan Freeman salva un buen tramo, pero los realizadores parecen estar más interesados en privilegiar su tendencia religiosa que en sorprender al público con una producción destacada.

Demasiado apoyada en los efectos especiales, Ben-Hur tiene buenos momentos, como la batalla naval y la clásica carrera de cuadrigas, pero esta secuencia, aun con la tecnología, está lejos de igualar la espectacularidad de la versión de 1959. El desenlace es complaciente, pero el público joven podrá disfrutarla y, a fin de cuentas, y como lo hemos comentado en este espacio, es para esa audiencia que se hacen estos remakes innecesarios.

El tema en la secuencia de créditos final es totalmente absurdo e inadecuado para una cinta de esta naturaleza.

Totalmente prescindible.

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