Taxi Teherán
El mejor estreno de este fin de semana es la más reciente película del cineasta iraní Jafar Panahi, Taxi Teherán Irán, 2015, Oso de Oro en el Festival de Berlín 2015. Para acercarse a ella es útil conocer algunos datos que a continuación le comparto. Panahi tiene 56 ...
El mejor estreno de este fin de semana es la más reciente película del cineasta iraní Jafar Panahi, Taxi Teherán (Irán, 2015), Oso de Oro en el Festival de Berlín 2015. Para acercarse a ella es útil conocer algunos datos que a continuación le comparto.
Panahi tiene 56 años y es uno de tantos artistas e intelectuales “incómodos” para el gobierno musulmán de Irán, esos detractores que han sido cruelmente perseguidos, y que en cada acto de represión en su contra encuentran la energía y el valor para no permitir que sus voces sean silenciadas.
Como escritor, productor y director de cine, Jafar Panahi se ha dedicado a contar historias con un estilo artístico y muy humano, que divulgan una punzante denuncia y crítica al gobierno en Teherán, que lo ha castigado injustamente.
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos en Cannes, Venecia y Berlín. El arte cinematográfico, desde su primera película, El globo blanco, de 1995, siempre ha sido para él una herramienta para expresar su inconformidad y rechazo a la autoridad, poniendo en riesgo su propia seguridad y la de su familia. Ha estado en la cárcel, incomunicado y torturado, bajo arresto domiciliario, obligado a permanecer en Irán, alejado de su familia y amigos, y amenazado con dañarlos, ha hecho huelgas de hambre, tiene prohibido ejercer su profesión: filmar. Una larga lista de representantes de primer nivel de la comunidad cinematográfica internacional se han unido a protestas y reclamos al gobierno iraní que sólo argumenta que con sus películas “atenta contra la seguridad nacional y hace propaganda contra el Estado”.
En un franco ataque a la libertad de expresión, el gobierno ha hecho de Panahi un hombre más fuerte, más valiente, más popular, un artista comprometido y osado, uno de los cineastas más importantes de su país y del mundo.
De ahí que Taxi Teherán sea otro de sus trabajos fuera de serie, considerando el acoso al que está sometido y la prohibición de hacer películas. El documental Esto no es una película (2011), lo filmó durante su arresto domiciliario y a la espera de una condena. Lo grabó con un teléfono celular apoyado por un amigo, y se las ingenió para sacarlo de Irán mediante un USB.
De nuevo sorprende instalando una cámara, ahora en un taxi, del cual él es el conductor. Filmada casi en tiempo real, el punto de vista del espectador es esa cámara ubicada en el tablero que nos da un primer plano del chofer, Panahi, y nos muestra a los diferentes pasajeros que suben y bajan. El relato es una atractiva y, por momentos, divertida mezcla entre documental y ficción, y nunca se resiente que todo suceda en el interior de un coche. Panahi presenta un mosaico diverso de ciudadanos iraníes, entre los que llama la atención de manera especial su propia sobrina, que en una participación desenfadada y muy plantada, nos da la oportunidad de conocer las condiciones que los maestros ponen a los niños para que filmen un trabajo escolar. Una nueva generación que tendrá que luchar contra la represión y el silencio.
No se la pierda.
