Te amaré eternamente

Por más que me propongo ya no pelearme con los títulos en español que se le imponen a algunas películas, no sólo en México, sino en muchos otros países, no logró que deje de molestarme, pues insisto en que es un síntoma de lo que se subestima la inteligencia de los ...

Por más que me propongo ya no pelearme con los títulos en español que se le imponen a algunas películas, no sólo en México, sino en muchos otros países, no logró que deje de molestarme, pues insisto en que es un síntoma de lo que se subestima la inteligencia de los espectadores.

Te amaré eternamente es el cursi y almibarado título en México de la más reciente película del italiano Giuseppe Tornatore, que en el original se conoce como La Corrispondenza-La Correspondencia (Italia, 2016). Comprendo que suena más romántico y comercial Te amaré eternamente, pero no le hace ningún favor a la película. Ni modo.

Entrando en materia, me encuentro entre los aficionados al cine de Tornatore que, con su complicidad con el compositor Ennio Morricone —ésta es su doceava película juntos—, ha marcado en buena medida la historia reciente del cine italiano. Como todos los realizadores ha tenido algunos baches, pero se ha mantenido ubicado en el gusto del público desde su despunte internacional con Cinema Paradiso, que ganó el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera en 1988 y fue un fenómeno de taquilla en Estados Unidos, lo que hay que destacar porque a nuestros vecinos no les gusta leer subtítulos.

Te amaré eternamente está hablada en inglés y se basa en un guión del propio Tornatore. Cuenta con su sello personal la historia de amor entre un hombre maduro, maestro de Física, y una jovencita, su alumna. El argumento se arma con varios clichés y lleva a pensar que Tornatore, que viene de una obra muy  superior con Geoffrey Rush, Al mejor postor-The best offer, volvió a caer en un bache.

La película arranca introduciendo a los protagonistas. Amy es una joven estudiante de Astrofísica que paralelamente se emplea como doble y modelo en el cine, con lo que se sostiene económicamente. La rusa Olga Kurilenko, que hasta chica Bond ha sido, está en la mejor interpretación que le he visto sin necesidad de glamour ni sensualidad. Jeremy Irons, que ha tenido mejores momentos, es Ed, su maestro en la universidad y con el que sostiene un apasionado romance de años. Ed es casado y sus encuentros son secretos y poco frecuentes, pero aun así se aman y aceptan.

Como sucede actualmente en las relaciones de pareja, Amy y Ed se comunican por mensajes de texto y correos electrónicos, y ésas serán las herramientas clave de esa correspondencia del título, que por una ausencia inesperada se convertirá en su único medio de contacto.

Los primeros 40 minutos de la película son interesantes y realmente motivan al espectador. Pero el cambio en el esquema de comunicación de los personajes, aunque muy actual y verosímil, se vuelve repetitivo y monótono. El tono roza el melodrama y los lugares comunes la hacen un poco predecible.

Salva a Te amaré eternamente el trabajo de Kurilenko, quien se adueña de la película pues acaba siendo el único personaje del que podemos aferrarnos. Aun así dista de estar a la altura de las buenas películas de Tornatore como Cinema Paradiso, Todos estamos bien, Una pura formalidad, La leyenda de 1900, Al mejor postor.

Los incondicionales del cineasta sin duda la van a disfrutar.

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