Queridas hermanas

Otra opción diferente en la cartelera, dominada por superhéroes y dibujos animados, Queridas hermanas Die geliebten Schwestern, AlemaniaAustriaSuiza, 2016, es una película que hay que ver. Dirigida por Dominic Graf, la cinta se ubica en el género del drama ...

Otra opción diferente en la cartelera, dominada por superhéroes y dibujos animados, Queridas hermanas (Die geliebten Schwestern, Alemania-Austria-Suiza, 2016), es una película que hay que ver.

Dirigida por Dominic Graf, la cinta se ubica en el género del drama histórico-romántico y recrea una etapa de la vida del poeta y novelista alemán Friedrich Schiller, en un pasaje que seguramente tiene un poco de ficción y algunas licencias con fines dramáticos aunque se basa en hechos reales.

La historia se inicia en 1788, y hasta la muerte de Schiller en 1805. Sigue a dos románticas y apasionadas hermanas alemanas, Carolyn y Charlotte von Legenfeld, en una época en que la máxima aspiración de una mujer era concertar un buen matrimonio, en el sentido económico desde luego, y que ha sido retratada en muchas películas por el cine hollywoodense, pero los europeos lo saben hacer mejor, y ese es el caso en Queridas hermanas, que se desarrolla con base en un guión del propio Dominic Graf.

Las hermanas están entrañablemente unidas y se han hecho el juramento de no separarse, y compartirlo todo en la vida. Carolyn, bien interpretada por Hanna Herzsprung, está casada con un hombre muy rico al que no ama —lo cual no era raro en ese tiempo—, y se entera de que su hermana menor, Charlotte (Henriette Confurius) ha sido rechazada por un oficial escocés. La visita, y por ella misma conoce la historia de un joven que se prendó de sus encantos, pero que es un pobre poeta que “no tiene futuro”: Friedrich Schiller (Florian Stetter). Carolyn es un espíritu libre, se relaciona con otros hombres a escondidas, y se propone promover el romance de su hermana, enamorándose ella también del seductor poeta.

Como se han jurado no separarse y compartirlo todo, inician un trío singular en el que los tres se dejan llevar por la pasión y el deseo. Las cosas parecen fluir bien, de manera bucólica y almibarada con paseos por el campo y travesuras y complicidades, pero los problemas no tardan en presentarse.

El personaje más logrado es el de Carolyn, que además también fue escritora. De Schiller conocemos poco, y no parece ser la intención de Graf profundizar en torno a su trascendencia como uno de los dos poetas alemanes más importantes, el otro es Goethe. Además, la caracterización que de él hace Stetter es carente de fuerza, al igual que Confurius como Charlotte.

El guión llega a caer en lo superficial, el ritmo es lento y el metraje podría reducirse unos 20 minutos. Sus puntos fuertes son la escenografía, el diseño de arte, la fotografía, el vestuario, la iluminación, la música. Probablemente por eso Alemania la seleccionó como su apuesta, para contender por el Oscar a la Mejor Película en lengua extranjera en la pasada entrega del premio.

Aun así, Queridas hermanas es una película que puede ser disfrutada por el amplio público que gusta de las películas de época (y me incluyo), de esos relatos que transportan a otro tiempo y espacio del pasado, que recrean pasajes verídicos en torno a personajes históricos.

Es recomendable.

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