Un lugar para decir adiós

Estreno interesante de esta semana es la cinta francesa Un lugar para decir adiós, de título original Valley of LoveValle del amor, escrita y dirigida por Guillaume Nicloux, que participó en la selección oficial de la edición 2015 del Festival de Cannes. Hay que ...

Estreno interesante de esta semana es la cinta francesa Un lugar para decir adiós, de título original Valley of Love-Valle del amor, escrita y dirigida por Guillaume Nicloux, que participó en la selección oficial de la edición 2015 del Festival de Cannes.

Hay que reconocer que dista de ser una gran película,  pero sin duda en buena medida su valor está en el trabajo de los dos actores que la protagonizan: Isabelle Huppert y Gérard Depardieu. Casi parece que la escribieron para ellos.

El argumento es sencillo y gira en torno a un pareja que estuvo casada hace años. El único hijo que tuvieron en común se suicidó meses antes y les dejó cartas pidiéndoles que se encuentren, sólo por unos días, en el Valle de la Muerte, que es una zona desértica cercana a Las Vegas. El hijo les ha dejado una serie de pistas y lugares en los que tienen que detenerse y les dice que, aunque brevemente, se les presentará físicamente. A este exmatrimonio la petición le suena tan descabellada como a usted y a mí, pero el dolor desgarrador de la muerte del hijo, la frustración y el castigo que ha implicado su suicidio, y cierto autoengaño muy adentro de cada uno, lo hace creer que podrá verlo de nuevo y lo lleva a citarse en un hotel cercano al desierto, en medio de un calor sofocante.

Isabelle y Gerard, como también se llaman a los personajes en la película, están en sus cincuenta tardíos, tienen mucho tiempo de no verse y cada uno ha reconstruido su vida con otras parejas y otros hijos. Guardan un recuerdo doloroso del joven con el que en apariencia no tuvieron buena relación, si acaso estuvo más cerca del papá, pero la herida profunda de la muerte de su hijo los une por unos cuantos días en los que hablan, se regañan, se hacen reproches, lloran, se aman. Parafraseando a Isabelle: “no podemos odiar a quien en verdad hemos amado”.

Fuera de esto, Un lugar para decir adiós no tiene mayor trascendencia, pues nos hace falta que el guión hubiera profundizado más, pero si usted gusta de buenas actuaciones esta es una película que tiene que ver. La forma en que estos dos experimentados actores se encuentran y desencuentran, se miran y se adivinan es una muestra de su dominio de la escena.

Depardieu siempre ha sido un actor muy completo. Se ha descuidado mucho físicamente, pues en los últimos años ha aumentado demasiado de peso; no es agradable verlo en traje de baño o calzoncillos con una enorme panza, o caminando con dificultades porque apenas puede respirar. Aun así es muy convincente su trabajo, en el que sin duda influye su propia experiencia al haber perdido a su hijo, Guillaume Depardieu, hace unos años. El actor ha vivido en carne propia lo que su personaje ha sufrido.

Por otra parte, Isabelle Huppert con la madurez ha adquirido más experiencia y solidez, ha permitido que los años pasen por su rostro y sus manos, actúa de una manera particularmente natural. Como esta madre fracturada, enojada, incapaz de entender ni de perdonarse, la Huppert está espléndida.

Es una película recomendable.

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