El Flaco

Una de las parejas cómicas más queridas de la historia del cine y, probablemente, la más identificada por públicos de varias generaciones, es la formada por El Gordo y El Flaco.La semana pasada se cumplieron 126 años del nacimiento de Arthur Stanley Jefferson, mejor ...

Una de las parejas cómicas más queridas de la historia del cine y, probablemente, la más identificada por públicos de varias generaciones, es la formada por El Gordo y El Flaco.

La semana pasada se cumplieron 126 años del nacimiento de Arthur Stanley Jefferson, mejor conocido como Stan Laurel, pero todavía mucho más identificado como El Flaco, compañero de Oliver Hardy, El Gordo, con quien a lo largo de más de treinta años filmó decenas de cortos y largometrajes integrando la pareja Laurel and Hardy, en inglés, y El Gordo y El Flaco, en español.

Los padres de Stan Laurel eran actores y él se inició en el teatro en la adolescencia. Posteriormente pasó al cine, pero no hizo pareja de inmediato con Hardy. De hecho, su primera película juntos, ya como dúo cómico, es de 1927: The Second hundred years.

Siempre se caracterizaron  por funcionar con la sincronía de un reloj. Sus rutinas eran precisas, cuidadas, muy bien coreografiadas. Las partes estaban claramente definidas a partir de su aspecto físico y sus propias personalidades. Hardy era gordo casi mórbido, y explotó el estereotipo de su figura en torno a la vitalidad y salud que, en ese tiempo, se asociaba erróneamente con las personas obesas. De origen estadunidense, Hardy cubría el rol del mandón, el “inteligente” con iniciativa, menospreciaba constantemente a su pareja que de cuando en cuando resultaba más listo que él.  Stan Laurel era inglés, delgado, de ojos tristones, cierta torpeza y un aspecto aniñado e inocentón que inspiraba la empatía y ternura de los espectadores.

Iniciándose en el cine mudo, El Gordo y El Flaco pudieron transitar a la era sonora, a diferencia de muchos actores cuyas carreras se vieron acabadas con la llegada del sonido. Eran intérpretes muy completos, con dominio de la comedia física y del lenguaje no verbal, tanto corporal como en su rostro. Formaron un todo que hasta la fecha no tiene, no tendrá, igual. 

Su comicidad se conocía como slapstick, muy común en esa etapa del cine y que consta de que los actores usaran el manotazo, coscorrón, cachetada, empujón y demás alcances que daban la apariencia de violencia física, pero llevada a la exageración y el ridículo hasta provocar las risas de los espectadores. Era muy atractiva para niños y adultos. El juego actoral entre ambos funcionaba a partir de esas características y siempre fue así. Si se quiere, el rol de Stan Laurel era mucho más agradecido. El público tendía a identificarse con él. Vivir permanentemente sobajado por “Ooolie”, como lo llamaba cuando ya no quería que siguieran los regaños, lo hacía el favorito sentimental. Stanley cometía errores pero lo admitía, ni siquiera se defendía pues, con una personalidad avasalladora como la de su compañero, sabía que no tenía caso. En cambio, Hardy era mucho más arrogante y sus desatinos, lejos de admitirlos, se las arreglaba para adjudicárselos a Stanley, quien no se esforzaba en dar explicaciones.

Muchos de los guiones y gags eran escritos por ellos mismos y tenían una gran capacidad de improvisación, además de que se adivinaban con una complicidad asombrosa. De ahí que, como decíamos al principio, no habrá nunca una pareja cómica igual.    

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