Rumbos paralelos
Dos familias se preparan para la fiesta de cumpleaños número diez de sus hijos. Diego se presenta vestido muy casual diciendo “es mi fiesta”, pero la mamá le pide se ponga algo más formal precisamente por eso, “porque es tu fiesta”. Al mismo tiempo, Fer llega a ...
Dos familias se preparan para la fiesta de cumpleaños número diez de sus hijos. Diego se presenta vestido muy casual diciendo “es mi fiesta”, pero la mamá le pide se ponga algo más formal precisamente por eso, “porque es tu fiesta”. Al mismo tiempo, Fer llega a su casa donde su mamá le ha preparado una fiesta sorpresa con todos sus amigos.
Así inicia Rumbos paralelos, la más reciente producción de Rafael Montero, quien vuelve a ocuparse de una historia del corazón, como lo ha hecho en otras de sus producciones. De hecho, su comedia romántica Cilantro y Perejil, de 1998, es una de las películas que encabezan el entonces llamado “Nuevo Cine Mexicano”.
Con un guión de Sharon Kleinberg y filmada en escenarios de Tlaxcala en 2014, Rumbos paralelos sigue los destinos de dos niños, cuyos caminos tendrán que cruzarse irremediablemente. Fer (Julián Fidalgo), es el único hijo de Gaby (Ludwika Paleta), una mamá soltera que ha dedicado su vida a criarlo y hacerlo feliz. Ambos comparten juegos, aficiones y una complicidad muy particular. Diego (Santiago Torres) vive con Armando y Silvia, sus papás (Michel Brown e Iliana Fox), y tiene una hermana pequeña. Ambos son padres amorosos y entregados a sus hijos, sobre todo a Diego, que desde muy pequeño ha tenido una salud frágil. Un día Diego sufre una severa crisis y se hace urgente que reciba un trasplante de riñón. Cuando los papás son analizados para encontrar al más compatible, se hace un descubrimiento inesperado: Diego no está relacionado biológicamente con ninguno de los dos; fue cambiado accidentalmente en el hospital. La desesperación de Silvia por salvar a su hijo la llevará a tomar decisiones que cambiarán el futuro de todos.
En efecto, la premisa suena parecida a la película japonesa de Hirokazu Koreeda, De tal padre, tal hijo, ganadora del premio del Jurado en Cannes 2013. Los tratamientos iniciales del guión de Sharon Kleinberg datan de 2012 y en los primeros minutos, la trama da un giro que la separa por completo de la película de Koreeda, no le doy más detalles para que usted mismo los descubra.
Rumbos paralelos es un drama bien construido que se acerca peligrosamente al melodrama, pero nunca cruza la línea. Los personajes tienen un perfil sólido y congruente, sobre todo las dos mamás, que son totalmente diferentes y con las que cualquiera puede identificarse en su manera de vivir la maternidad. Por un lado Gaby es una mujer hecha a sí misma, generosa, feliz, su mundo es Fer, y viceversa.
Ludwika Paleta es una muy buena elección para este personaje por la edad que transita, y además la madurez que ha adquirido en los escenarios. Iliana Fox saca adelante de manera muy convincente a Silvia, a la que el dolor la lleva a proceder de otra forma que se antoja egoísta, aunque totalmente justificada y comprensible.
Rumbos paralelos es una película recomendable que se puede ver en familia apela a las emociones del espectador y mueve a la reflexión en torno a la pregunta: ¿cuándo se es realmente el padre de un hijo?
Es sin duda una buena opción para este fin de semana.
