Carneros
En México tenemos pocas oportunidades de ver cine islandés. Ya de suyo no posee una alta producción anual, pero en cambio sí hay muestras interesantes. Es el caso de la cinta que nos ocupa hoy: Carneros Hrútar, IslandiaDinamarcaNoruegaPolonia, 2015, escrita y ...
En México tenemos pocas oportunidades de ver cine islandés. Ya de suyo no posee una alta producción anual, pero en cambio sí hay muestras interesantes. Es el caso de la cinta que nos ocupa hoy: Carneros (Hrútar, Islandia-Dinamarca-Noruega-Polonia, 2015), escrita y dirigida por Grímur Hákonarson, y ganadora del máximo reconocimiento en la sección Una Cierta Mirada del pasado Festival de Cannes. Como dato adicional, le comento que llama la atención los añadidos explicativos en español, como El valle de los carneros en España o La historia de dos hermanos y ocho ovejas en México. Ahora sí les ganamos, pues hasta adelantan la trama.
Si la distribuidora y los exhibidores no disponen otra cosa se podrá ver desde este viernes, y es ampliamente recomendable. Un cine diferente, creativo, con una gran profundidad en la narración.
Yo no conozco Islandia, pero sin duda tiene paisajes muy cinematográficos, pues ahí han ido a buscar locaciones muchos realizadores, que incluso las usan de marco para películas de ciencia ficción.
La premisa en Carneros es, particularmente, simple: en un valle en medio de la nada, con paisajes agrestes e inhóspitos, pero bellísimos, azotado por inviernos crudos e implacables, vive una pequeña comunidad que se dedica a la cría de ovejas y carneros. Estos animales se dan por miles, y las personas por algunas decenas. Todos los años hay un concurso, muy importante para los locales, en el que se premia al mejor ejemplar. Cada propietario cría, alimenta, y supervisa a su favorito de una manera especial, para que esté en óptimas condiciones para el concurso que registra la calidad del pelambre, relación en las medidas anatómicas, cornamenta, musculatura, talla, etc. Algunos son animales que descienden de linajes ancestrales. Son la forma de vida de la comunidad.
Dos hermanos, Gummi y Kiddi, que no se dirigen la palabra desde hace 40 años, han ganado en otras ocasiones, pero este año Gummi está seguro de que su carnero se llevará el premio. Ambos son típicos representantes de la región, que forja hombres duros, ásperos, muy trabajadores, acostumbrados a las inclemencias geográficas y climáticas del lugar, y para los que lo más preciado en el mundo son sus animales. Muy pocas mujeres aguantan las exigencias de la naturaleza y del ritmo de vida de ese sitio.
En un principio parece que estamos ante una comedia costumbrista con un delicado sentido del humor. Los hermanos han encontrado la forma de comunicarse, cuando es indispensable, mandándose cartas de una puerta a la otra transportadas por un fiel perro ovejero.
Otro conflicto se desliza cuando una enfermedad mortal es detectada en uno de los carneros, y las autoridades sanitarias toman la decisión de ordenar el sacrificio de todos los animales de la zona, miles de carneros y ovejas de los que dependen los habitantes del valle.
Hákonarson delinea un relato certero sobre dos hombres integrados a la naturaleza y el entorno. Permite la conexión inmediata con el personaje de Gummi, protagonista de la historia y con una postura más razonable que el iracundo hermano, y los hechos toman un giro inesperado que hasta nos deja con ganas de saber más.
Muy recomendable.
