Los bañistas
Dirigida por Max Zunino y coescrita por él y la propia protagonista, Sofía Espinosa, la acción en Los bañistas transcurre en un tiempo no determinado, en el que hay una severa crisis política y económica que ha llevado a la gente a tomar las calles, en demanda de ...
Dirigida por Max Zunino y coescrita por él y la propia protagonista, Sofía Espinosa, la acción en Los bañistas transcurre en un tiempo no determinado, en el que hay una severa crisis política y económica que ha llevado a la gente a tomar las calles, en demanda de soluciones por parte de un gobierno, tampoco determinado. El entorno es casi apocalíptico.
Martín es un hombre en sus 60. Vive solo en un departamento austero, en alguna zona que podría parecer Bucareli y las calles aledañas que se ven afectadas con los frecuentes plantones en la Ciudad de México. Es viudo y ha construido un mundo para sí mismo, su rutina consiste en levantarse por las mañanas, preparar algo de desayunar, descubrir la jaula de un pájaro, tan solo como él, alimentarlo y salir a trabajar. Es su único contacto con un ser vivo cercano al afecto, aunque no mucho.
Martín, interpretado por un espléndido Juan Carlos Colombo, camina unas cuadras entre el caos de puestos, tiendas de campaña, cocinas improvisadas, gente sentada en las banquetas. Llega a la sastrería en la que trabaja hace años y con dificultad cruza tres palabras con la otra empleada del lugar que trata de iniciar una conversación con Martín, aunque lo conoce y sabe que eso no será posible.
Flavia es una estudiante que vive en el mismo edificio de Martín, en el departamento de una tía que le pide que lo desaloje. Flavia gusta de parecer insolente y desinteresada, por momentos hasta peleada con el mundo, no le ha dicho a su familia que ha dejado de estudiar. Sofía Espinosa, quien va madurando como actriz, da vida a esta joven que se antoja indescifrable.
Ésta es la improbable y muy bien descrita pareja de Los bañistas, una película que demuestra que en cualquier rincón hay una historia que puede contarse de manera sencilla y honesta, sin pretensiones.
Las circunstancias llevarán a Martín y Flavia a conocerse y encontrar un punto de coincidencia en sus grandes diferencias. De estar en dos polos totalmente opuestos, esta jovencita y este hombre de edad madura descubren que hay un mundo más allá del egoísmo y encierro en que han vegetado en sus vidas. Ese mundo se llama “los otros” y esa suerte de sitio en que viven rodeados de personas extrañas, que están a la espera de respuestas por parte de autoridades indiferentes, en plena crisis social, económica y hasta moral, sin un futuro, casi sin un presente, despierta en ambos la iniciativa de ayudar, de darle sentido a la vida a través del servicio a los demás.
A la vez algo surge entre Martín y Flavia que ambos no logran definir o reconocer. La confusión de sentimientos es evidente en ambos y la necesidad o el apuro de expresarlos se tropiezan con el miedo y las dudas.
Los bañistas es una película que nos deja muchas reflexiones pendientes en torno a la despersonalización en que a veces caen nuestras vidas. En que los demás, “el otro”, están ahí y es mucho más fácil de lo que parece conectarse en un mundo gravemente deshumanizado.
