Cine en Guadalajara
GUADALAJARA.– Transitando sus 31 años el Festival Internacional de Cine de esta ciudad es, indudablemente, la muestra cinematográfica más relevante de América Latina y la cita obligada para quien quiere ver, vender, comprar, producir, estudiar, distribuir, promover, y ...
GUADALAJARA.– Transitando sus 31 años el Festival Internacional de Cine de esta ciudad es, indudablemente, la muestra cinematográfica más relevante de América Latina y la cita obligada para quien quiere ver, vender, comprar, producir, estudiar, distribuir, promover, y hasta terminar, películas mexicanas e iberoamericanas o mantenerse actualizado en foros, conferencias, presentaciones de libros, nuevos proyectos, clases magistrales, etc.
Lo que más nos interesa, en cualquier festival, a los que venimos en calidad de críticos o comentaristas de cine, es la programación. Si la selección de títulos es buena, el festival es bueno. Más allá de la logística, que incluye organización, relaciones públicas, invitados, sedes, horarios, industria, prensa, fiestas, alojamientos, patrocinadores, espectadores, alfombras rojas, transportación, programación y otros rubros, lo que uno quiere es ver buen cine.
Guadalajara es una ciudad enorme y este festival convoca a miles de personas entre acreditados de prensa, invitados especiales, representantes de la industria, estudiantes, inversionistas. Esto representa un gran reto para la organización del evento, dirigido por Iván Trujillo, y para esta edición se aplicaron cambios radicales de cuyos resultados podrá hablarse una vez concluido. Por lo pronto, la sede principal ya no es la Expo Guadalajara y todo se mudó al centro de la perla tapatía. Personalmente a la sede anterior le encontraba varias ventajas, ya que casi todo estaba en el mismo lugar: stands de la industria, la sala de prensa, exposiciones, áreas amplias de convivencia o para comer algo, salas de exhibición cinematográfica acondicionadas temporalmente, en la Expo era fácil coincidir con quien estuviera en el festival. Desde luego no se puede tener todo en un puño en una ciudad de este tamaño así que, efectivamente, había otras sedes y puntos de actividad que estaban lejos.
Ahora nos movemos en torno al Museo de las Artes, donde se encuentran las oficinas del festival. También tiene ventajas, con el Cine Foro de la Universidad sólo al cruzar la calle y sedes alternas relativamente cerca, pero de nuevo hay algunos hoteles y otras sedes a los que no se puede llegar caminando. Según declaró Trujillo este cambio de estrategia también busca promover la zona del centro de la capital de Jalisco “en sitios simbólicos e históricos para los tapatíos”. En estas condiciones, y como en años anteriores, el gran reto para los encargados de la logística es la transportación.
Y ahora sí hablando de cine tuve oportunidad de ver una de las 16 películas del invitado especial, Suiza. Se trata de Dora o la neurosis sexual de nuestros padres de la directora Stina Werenfels. La premisa es interesante en su origen, pero el desarrollo es, por decir lo menos, desconcertante. Dora es una adolescente de 18 años con evidente discapacidad mental que despierta intensamente a la revolución de sus hormonas. Sus padres, sobre todo él, no han sabido sobrellevar esto y, otro aspecto confunde, Dora no tiene tutor legal y por ser mayor de edad es responsable de sus actos y decisiones. Su deseo sexual irrefrenable la lleva a involucrarse con un hombre degenerado que se aprovecha de la situación de manera perversa sin que los papás puedan hacer nada. La película me dejó con una larga lista de preguntas.
La función de gala a beneficio del sábado fue de la película de Diego Luna, Mr. Pig. De ella y otros títulos nos ocuparemos el miércoles.
