Me quiere, no me quiere
Concluida la larga temporada de nominaciones y entregas de premios, la cartelera entra a un compás en el que se abren paso producciones menos espectaculares, a veces no muy buenas, pero de las que se pueden rescatar algunos títulos. Hoy se estrena la comedia romántica Me ...
Concluida la larga temporada de nominaciones y entregas de premios, la cartelera entra a un compás en el que se abren paso producciones menos espectaculares, a veces no muy buenas, pero de las que se pueden rescatar algunos títulos.
Hoy se estrena la comedia romántica Me quiere, no me quiere (Un peu, beaucoup, aveuglément, Francia 2015). El original en francés es algo así como Un poco, mucho, a ciegas, que obviamente puso en problemas a la distribuidora para su traslado al castellano. Lo de Me quiere, no me quiere no viene al caso en absoluto.
Está dirigida y protagonizada por el actor Clovis Cornillac, quien es muy popular en Francia por su trabajo en comedias en cine y televisión, y debuta como director precisamente con Me quiere, no me quiere. Tiene una larga filmografía y desde los noventa ha actuado hasta en tres películas por año, algunas muy malas, pero eso sí, chamba no le falta.
Para iniciarse en la dirección, junto con su esposa la actriz Lilou Fogli, quien también aparece en la película, escribe una comedia sencilla, con un encanto particular y bien contada. Parte de una premisa que se antoja simple, pero tiene puntos que invitan a la reflexión.
Machin (“Coso”), interpretado por Cornillac, es un hombre solitario, cascarrabias y antisocial. Encerrado en su departamento se entrega, rodeado de silencio, al diseño de juegos e inventos inútiles que no le dejan nada. Machine (“Cosa”), a quien da vida Melanie Bernier, una actriz que además de belleza tiene una gran simpatía natural, es una pianista que sueña con convertirse en concertista, lo más importante en el mundo para ella es su música y su piano. Ha logrado desprenderse de una opresiva relación con su maestro, y su hermana Charlotte (Lilou Fogli), le consigue un departamento que está separado del de “Coso” sólo por una delgada pared.
Las cosas se complican cuando sus personalidades totalmente opuestas y de gustos muy distintos entran en conflicto, pues hasta el sonido más leve se escucha a uno y otro lado de esa pared, hasta que logran llegar a un acuerdo que hace interesante la trama. Los personajes secundarios funcionan bien, particularmente Philippe Duquesne como Artus, el amigo de “Coso”, que es además una forma de conciencia, y Charlotte la hermana de “Cosa”, que contribuyen a darle buenos momentos de humor a la historia.
Me quiere, no me quiere seduce por su sencillez y frescura. La premisa es original y lo lleva a uno a reflexionar por esas nuevas formas de relacionarse en pareja, evadiendo el verdadero conocimiento y el compromiso como en internet, donde se establecen vínculos con desconocidos mediante intercambio de textos e imágenes que no pocas veces resultan falsos.
“Cosa” y “Coso” en un relato muy divertido deciden “conectarse” el uno con el otro, teniendo de por medio una frágil pared que les brinda la comodidad de intimidar sin necesidad de verse, quitarse la pijama, acicalarse o siquiera darse un baño.
Es una propuesta entretenida con la que se pasa un buen rato.
