Un hombre ideal
Después de unos días de descanso me reincorporo a este espacio, no sin antes desearles lo mejor para este 2016. La cartelera se ve invadida en esta temporada por películas familiares. Al igual que el verano, la época navideña es muy propicia para el estreno de los ...
Después de unos días de descanso me reincorporo a este espacio, no sin antes desearles lo mejor para este 2016.
La cartelera se ve invadida en esta temporada por películas familiares. Al igual que el verano, la época navideña es muy propicia para el estreno de los grandes blockbusters del cine hollywoodense.
Afortunadamente, aunque venciendo obstáculos y a cuentagotas, se abren paso otro tipo de cintas. Es el caso de la película francesa Un hombre ideal (Un homme ideal, 2015, Francia), primer largometraje del director Yann Gozlan, quien también es coautor del guión. El argumento en este aceptable thriller no es nuevo en absoluto.
Historias sobre escritores desesperados sumidos en crisis de inspiración, a los que se hace fácil pasarse de listos para meterse en mil problemas, se han visto mucho en el cine.
En Un hombre ideal Mathieu, interpretado por el joven actor Pierre Niney, que recientemente dio vida en la pantalla al diseñador Ives Saint Laurent, maneja a toda velocidad por una carretera en la oscuridad de la noche. Está fuera de sí, llora, grita, golpea el volante. De pronto ve frente a él un talud y acelera aún más. Viajamos al pasado y conocemos a este enigmático muchacho que es un aspirante a escritor de 25 años, en la trillada crisis de la página en blanco, bueno actualmente la “pantalla en blanco”; las musas se niegan a inspirarlo.
Vive solo y se sostiene con su trabajo como cargador en una agencia de mudanzas. Después de un tiempo logra concluir una novela que es rechazada por la editorial a la que la envía.
Decepcionado continúa en la monotonía de su vida, y un día, entre mudanza y mudanza, encuentra un manuscrito en la casa de un anciano que muere y no tiene a nadie en el mundo ni siquiera quien reclame sus pertenencias.
El manuscrito resulta ser un diario del hombre que participó en su juventud en el conflicto armado en Argelia.
En el documento, escrito a mano e ilustrado prolijamente por él mismo, da cuenta detallada y sensible de sus vivencias en el horror de la guerra.
Mathieu regresa a su casa con el diario, se mira en el espejo y parece preguntarse: ¿por qué no? Con su ambición y carencia de escrúpulos echa a andar una cadena de acontecimientos que ya no podrá detener.
Es así que Mathieu convierte su vida en una gran mentira en la que incluye a una joven literata e investigadora de la que se enamora perdidamente. Nadie, sólo él, sabe de dónde viene su insólito talento como escritor.
Con sus tropiezos argumentales como lo son algunos lugares comunes, dos o tres situaciones previsibles, otras tantas un poco forzadas, y cierta moralina, Un hombre ideal funciona particularmente por el excelente trabajo de su protagonista, Pierre Niney, que proyecta con fuerza los claroscuros de un hombre desesperado, capaz de todo por lograr un reconocimiento como escritor. Algo que parece sencillo y que no acarreará problemas en un principio, se va convirtiendo en un monstruo de siete cabezas.
El debutante Yann Gozlan acierta con creces en la constancia del ritmo y el suspenso, que nos mantienen enganchados al dramático destino de Mathieu.
Muy recomendable.
