Los juegos del hambre: Sinsajo-El final

Al igual que su predecesora, Sinsajo: Parte 1, la secuela que cierra la adaptación cinematográfica de la trilogía Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, y que se estrenó en casi todo el mundo el viernes pasado, adolece del defecto que se hace muy patente en ambas: ...

Al igual que su predecesora, Sinsajo: Parte 1, la secuela que cierra la adaptación cinematográfica de la trilogía Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, y que se estrenó en casi todo el mundo el viernes pasado, adolece del defecto que se hace muy patente en ambas: provienen de un solo libro que, como se ha hecho con otros éxitos literarios y con fines estrictamente económicos, se dividió en dos, comprometiendo su efectividad narrativa y produciendo dos películas en las que, sobre todo la tercera, presenta debilidades, largas secuencias innecesarias, y baches que pierden la atención del público.

También, es innegable que esta cuarta película es superior a la tercera. Seguramente se dividió el libro Sinsajo con la intención de cerrar de manera espectacular en la cuarta película. Una cualidad innegable de Los juegos del hambre es que es la mejor saga literaria dirigida a “adultos jóvenes (young adult)”: Crepúsculo, Divergente, Maze Runner, se quedaron en la superficie, mientras que Collins y la interpretación de sus libros en la pantalla cinematográfica cuenta en Los juegos del hambre una historia más profunda y compleja, sobre el poder, la rebeldía, la esperanza, el viaje de una heroína única. Lástima que hayan echado mano del recurso de sacar dos películas del tercer libro.

La protagonista es una mujer valiente y que se sacrifica, Katniss Everdeen, con la que Jennifer Lawrence se consagra mientras simultáneamente muestra su rechazo a la diferencia entre los sueldos para actores y actrices, al que se han sumado Emma Watson entre las jóvenes, y una gran veterana, Meryl Streep. Sinsajo-El final retoma exactamente el punto en que concluyó la anterior. Katniss se recupera y Peeta  ha sido torturado y manipulado para matarla. El reparto brilla: Julianne Moore, Donald Sutherland, Woody Harrelson y la presencia de Philip Seymour Hoffman, que falleció durante el rodaje.

El grupo de rebeldes planea la invasión del Capitolio, cuyos habitantes han ido perdiendo privilegios. Los dos enamorados de Katniss se han desdibujado, sobre todo Gale, Liam Hemsworth; ya comenté en mi primera columna sobre Los juegos del hambre que tanto este actor como Josh Hutcherson (Peeta) me parecen malas elecciones para los personajes que interpretan. El eje del movimiento insurgente queda bien definido en la figura de Katniss, instalada como el Sinsajo, una líder natural, la heroína a la que las circunstancias obligan a encabezar a un grupo de hombres y mujeres que están dispuestos a todo, incluso a perder la vida, con tal de liberarse del yugo del presidente Snow contra el que ya la impulsa un ánimo personal para asesinarlo.

Katniss Everdeen es un gran personaje que cualquier actriz joven quisiera interpretar. Hoy Jennifer Lawrence está posicionada como una de las actrices mas influyentes de la industria hollywoodense, pues es bonita, carismática, talentosa y muy rentable. Además hace declaraciones incendiarias a la prensa en la defensa de la equidad de género. Sin duda Katniss tiene pocos momentos de emotividad a lo largo de las cuatro películas; se sobrepone y no se permite debilidades. Es una mujer fuerte, decidida, inflexible. Su participación inicial en Los juegos es obligada, su interés es salvar a su hermana. Pero en el curso de la historia su evolución y crecimiento la llevan a tomar conciencia de que el movimiento depende de ella, así lo asume y alcanza la madurez.  Me quedo con la segunda película, pero Los juegos del hambre es un gran todo que hay que ver.

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