Una nueva amiga
El cineasta francés François Ozon, siempre presente con sus películas en el Tour de Cine Francés, ahora sí nos queda a deber con la más reciente de este evento: Una nueva amiga Une nouvelle amie, Francia, 2014. También hay que reconocer que dejó la medida alta con ...
El cineasta francés François Ozon, siempre presente con sus películas en el Tour de Cine Francés, ahora sí nos queda a deber con la más reciente de este evento: Una nueva amiga (Une nouvelle amie, Francia, 2014). También hay que reconocer que dejó la medida alta con su producción anterior: Joven y bella.
Su larga filmografía se caracteriza por altibajos, lo cual es normal en un realizador prolífico que coloca casi una película al año en las carteleras. Desde Bajo la arena (Sous le sable, 2000), una historia intrigante sobre el manejo de la pérdida y el duelo, hasta precisamente Joven y bella, François Ozon ha ido evolucionando como contador de historias que comparten elementos como el amor, el erotismo, las perversiones, las vueltas de tuerca, la decadencia moral en la burguesía francesa, la ambigüedad sexual, las dificultades de las relaciones de pareja, algunas con tintes de comedia, otras veces de thriller.
Aunque varios de sus títulos me resultan muy interesantes, personalmente creo que con En la casa (Dans la maison, 2012), Ozon alcanzó un equilibrio muy aceptable entre el argumento y su forma de plasmarlo en la pantalla. Colaborando en el guión con el autor de la obra de teatro homónima, Juan Mayorga, el resultado es un inteligente thriller en el que manipula al espectador con una historia dentro de otra más. Sus actores están espléndidos, sobre todo Fabrice Luchini.
Una nueva amiga se aleja del tipo de relatos que nos ha contado, pero conserva las constantes como la ambigüedad sexual, que permite muchas interpretaciones, pero, sobre todo, aborda el tema del travestismo. Se inicia con la muerte de Laura, la mejor amiga desde la infancia de Claire, Anaïs Demoustier, una actriz en franco ascenso, expresiva, sensible y con una belleza de aspecto aniñado que le permite imprimir mucha profundidad a sus personajes como en Alas de libertad-Bird People. Ozon muestra la amistad de las dos mujeres desde que son muy pequeñas, y desliza en el espectador la sospecha de que había un interés sexual de Claire hacia Laura, interés que no se concreta.
Claire es casada y en el funeral de Laura se compromete a velar por su hijita y su esposo, David, Romain Duris. Después de unos días y cuando finalmente supera su abatimiento, va a visitarlo y lo encuentra en un situación insólita: vestido de mujer, con una peluca rubia, cuidando a su hijita como lo haría una mamá. Una vez que sale de su asombro David le confiesa que se ha sentido atraído por la ropa de mujer. Claire parece divertida de participar en el juego y decide convertirse en su cómplice y compañera de compras.
Romain Duris está muy en su papel, desarrollando de manera convincente un personaje atrapado en una dualidad que lo lleva a ser Virginia, en su faceta femenina, y seguir siendo David, el respetable viudo trabajador, padre de una niña. Este descubrimiento y complicidad por parte de Claire son el eje del relato de Una nueva amiga, y aunque hay que admitir que Ozon no cae en otra película sobre travestismo, pero introduce momentos y diálogos que banalizan la acción. No me queda claro cómo quiere contar la historia el director, la premisa parece perder fuerza y desgastarse hacia la segunda parte, reactivándose con un accidente forzado que no alcanza a salvar Una nueva amiga.
Habrá que esperar cómo nos sorprende François Ozon en su próxima película.
