Los huéspedes
El realizador estadunidense de origen indio M. Night Shyamalan, tuvo la mala suerte de que su mejor película siga siendo la primera de su filmografía: Sexto sentido, de 1999. Para ser precisa es la tercera, pero las dos anteriores pasaron con más pena que gloria. Sexto ...
El realizador estadunidense de origen indio M. Night Shyamalan, tuvo la mala suerte de que su mejor película siga siendo la primera de su filmografía: Sexto sentido, de 1999. Para ser precisa es la tercera, pero las dos anteriores pasaron con más pena que gloria.
Sexto sentido marcó un precedente en el género contando una historia de vivos y muertos, pues lograba que los espectadores nos viéramos envueltos en un perfecto engaño. El niño que “ve gente muerta”, y su sicólogo, Bruce Willis, se funden en un relato que concluye en uno de los giros más inesperados de la historia del cine. Shyamalan no ha podido repetir esa sorpresa. Su siguiente película fue El protegido, del 2000. Es la historia de un hombre, otra vez Bruce Willis, que por una extraña condición es totalmente invulnerable; por otro lado Samuel Jackson, interpretando a un hombre cuyos huesos se rompen como si fueran de cristal. Aunque los fans esperábamos más, Shyamalan no defraudó con El protegido. Me quedo después con Señales, de 2002 y La aldea, de 2004. La primera por el excelente trabajo en la dirección de actores: Mel Gibson y Joaquin Phoenix, junto con los entonces muy pequeños Rory Culkin y Abigail Breslin. La aldea, por su original propuesta. Grandes tropiezos son La dama en el agua, El Incidente, Airbender: El último maestro del aire y After Earth. De verdad que con esas cuatro películas parecía que el realizador firmaba su epitafio. Pero M. Night Shyamalan parece estar de regreso con Los huéspedes (The visit, Estados Unidos, 2015). Conste que digo parece, porque aun con sus grandes momentos, no llega a los niveles de El sexto sentido.
Para esta producción que, como es costumbre, está escrita por él, el director opta por un presupuesto modesto, y hace muchos guiños al cine de terror que ha comprobado su efectividad en los últimos años. De nuevo se apoya en dos muy buenos actores niño-adolescentes: Olivia DeJonge y Ed Oxenbould que interpretan a los hermanos Becca y Tyler, los hijos de una disfuncional mamá que los adora. El papá los abandonó pocos años antes, lo que ha dejado heridas abiertas en la emotividad y la sique de los tres. Como en sus otras cintas, Shyamalan hace que sus personajes luchen contra el mal o fuerzas sobrenaturales, pero sobre todo contra sus propios fantasmas del pasado. Becca y Tyler van a visitar a sus abuelos, a los que no conocen y de los que la mamá tiene 15 años de no saber nada; ni fotografías tiene de ellos. Viajan a Pensilvania, para descubrir a un par de ancianos dulces y amorosos, que los reciben con cariño, hacen galletas, cortan leña, y son, además, consejeros en una red de vecinos de la zona.
Un gran acierto es la afición de los chavos por grabarlo todo con sus cámaras con la intención de hacer un documental de su experiencia. Un claro guiño a Actividad paranormal, que acentúa el suspenso cuando el espectador, al mismo tiempo que los personajes, va descubriendo por los videos los lados oscuros y patológicos de la pareja de ancianos. La presencia constante de la cámara hace que Los huéspedes se convierta en una película dentro de la película, y es un excelente vehículo para conocer a fondo las debilidades de los protagonistas. También, se ve influencia de El aro, y otras cintas orientales.
Si usted disfruta de los sobresaltos en las películas de terror, Los huéspedes es su película. Insisto, no es lo mejor de Shyamalan, pero sí un muy atractivo regreso.
